|
|
El cuadro merengue no podrá optar al ascenso.
Foto: archivo. |
|
|
| |
|
Siempre es preferible afrontar un final de temporada dependiendo de uno mismo. El Castilla perdió esta condición con un mal final de Liga y por eso no estará la semana que viene jugándose un puesto en la División de Plata.
Mandiá se dedicó toda la semana a motivar a los chavales pero sabía que las cuentas eran muy complicadas. Y eso se notó. Los blancos salieron algo atascados y la no presencia de Parejo, por sanción, se notaba en exceso.
Por su parte, el conjunto colchonero se dedicó a jugar al fútbol buscando las internadas de Didi por banda izquierda y sabiendo que despedían una temporada en la que nada se jugaban. Los resultados en los otros campos favorecían al Castilla y se lanzaron a por el gol. Mosquera, con un buen servicio, entregaba la pelota a Jose Callejón. El andaluz demostró porqué es el máximo goleador de la categoría y se fabricó un gol el solito.
El Castilla soñaba con el milagro y eso se notaba en los rostros de los futbolistas. Los rojiblancos pagaron en exceso uno de los poco fallos que tuvieron en defensa y sólo Casabella inquietaba levemente el marco de Tomás.
La segunda parte comenzó demasiado espesa. El juego en el centro del campo superaba a la calidad. Las opciones del Castilla iban disminuyendo a paso de gigante y eso influyó en los futbolistas blancos. Parecía la crónica de una muerte anunciada.
En esos momentos de desconcierto llegó el golpe que parecía definitivo. Un balón colgado sin demasiado peligro, se convertía en un centro envenenado que Molino se encargaba de definir. Era el empate a uno y el Castilla estaba KO.
Quizás el atisbo de alegría que deja el choque es la reacción de los blancos. Despertaron con el gol y se dieron cuenta que para tener opciones necesitaban cumplir con su resultado. Y lo hicieron. Marcos Tébar remataba al fondo de la red un buen lanzamiento de falta. Era la hora de los transistores, de esperar el milagro del Sanse. Pero no llegó y la decepción se adueñó de un grupo de futbolistas que recordarán este día como su primera gran decepción en el mundo del fútbol. La buena noticia es que son jóvenes y muchos se han hecho futbolistas este año. Siempre se podrá decir que una buena derrota será la victoria del mañana. |