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El filial blanco aún no ha conseguido puntuar. |
Foto: ARCHIVO. |
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Sigue sin empezar a carburar el filial que entrena Alejandro Menéndez. A pesar de la garantía que supone el trabajo de este técnico, con una brillante trayectoria que le avala, parece que, repitiéndose el guión de la pasada temporada, los colegiados han decidido ser muy estrictos con el primer filial blanco, no pasándole ni una.
Fueron sesenta minutos con un hombre menos, tras la expulsión de Mateos cuando apenas se había cumplido la media hora de juego. El despiste al quedarse en inferioridad numérica fue aprovechado por los cántabros, que poco después, tras el descanso, hacían el tanto que, a la postre, les daría la victoria. Era un encuentro atractivo, con un marco incomparable, como era el de El Sardinero, dónde se celebró el partido al no haber liga en primera división.
El control del juego comenzó siendo local, ante un equipo madrileño que salió algo dormido y que no terminó de despertar hasta la expulsión. Los blancos buscaban sorprender a la contra, pero ahí los cántabros les tenían bien controlados. Mateos veía la cartulina roja en el minuto 29, tras haber visto la primera cartulina apenas dos minutos antes, lo que transformaba el ritmo del partido. A partir de ahí los de Menéndez empezaron a controlar el balón y buscaron adelantarse en el marcador, con un disparo lejano de Szalai y en jugadas a la contra, con un buen disparo de Javi H., con su pierna zurda, que se marchó ligeramente desviado.
El filial racinguista se adelantó a poco de reanudarse el encuentro, en una jugada a la contra bien culminada por Uri. La jugada nacía en las botas de Sergio Canales, quien recogía un balón en el centro del campo, enviaba en largo hacia la banda, donde estaba Juan García, quien conseguía llegar a la línea de fondo, pasar atrás, al segundo palo, en largo, y dejar el balón para que Uri rematara a placer.Los de Menéndez se volcaron en el terreno de juego rival pero no tuvieron suerte, a pesar de disfrutar de claras ocasiones, como un remate de cabeza de Gary, a la salida de un córner, o un potente disparo de Mosquera, desde la frontal, que se marchó alto por poco.
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