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El Castilla sumó un punto que sabe a poco. |
Foto: ARCHIVO. |
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El Castilla perdonó en su visita al Francisco Sánchez Menor. El filial blanco hizo méritos de sobra para lograr los tres puntos, pero al final el triunfo se le resistió. Sólo hacía falta tener un poco más de puntería para lograr el tanto que le diera la victoria a los blancos, pero ese segundo gol nunca llegó.
Si una lectura positiva hay que sacar del punto obtenido de estadio ciudad realense es que al menos, no fue una derrota lo que se obtuvo. Y todo apunta a que Alejandro Menéndez tiene razón. Una vez que lleguen las victorias, la moral se incrementará en idéntica proporción a los puestos que subirá el Castilla. Por que el equipo tiene mucha calidad.
Los merengues saltaron al campo con muchas ganas de hacerse con el dominio de la pelota desde el primer instante. Así, el peligro comenzó a acechar en la portería de Calleja, que veía cómo se tenía que esforzar para evitar un disgusto.
La mejor ocasión llegó al cuarto de hora de juego, cuando Vázquez lanzaba un fuerte disparo que se estrellaba en el poste del equipo manchego. Pero el Castilla se comenzó a desinflar, y esa circunstancia la supieron aprovechar los locales, que veían como Pelegrina marcaba tras cabecear un balón. Jarro de agua fría, y a tratar de recomponer el equipo.
Tras el descanso, el cuadro de Menéndez salió con renovados bríos, imprimiendo un mayor ritmo al juego. Y sólo hubo que esperar cuatro minutos para que Vázquez, quien ya lo intentara en el primer acto, lograra igualar el choque.
Comenzaron a llegar de nuevo las ocasiones sobre la puerta rival, pero los madrileños no estuvieron finos en los metros finales. Eso impidió que el empate quedase de manera fija en el marcador del Sánchez Menor, otorgando un punto para ambos equipos que se presume corto para los madridistas, por lo demostrado durante los noventa minutos.
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