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Ciempozuelos y Pozuelo lograron su objetivo.
Foto: María Sanz. |
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La fiesta fue completa en el Nuevo Municipal de Ciempozuelos, que se vistió de gala para la ocasión. Los locales tenían la oportunidad de proclamarse campeones de Tercera por primera vez en su historia y recibían a un rival que llegaba con el agua al cuello, aunque podían verse beneficiado por otros resultados. Al final, victoria del Ciempozuelos por 2-1 y alegría doble, ya que el Pozuelo, pese a la derrota, se salvó al caer el San Fernando en casa.
El ambiente festivo dio alas a los locales, que tomaron el mando del encuentro ante un rival al que le atenazaban los nervios. Y no tardó mucho Sigüenza en inaugurar el marcador. A los doce minutos, el delantero aprovechó un servicio de Arias desde la izquierda para adelantar a los suyos. El partido era un monólogo rojiblanco mientras la grada celebraba anticipadamente el campeonato.
Sin embargo, Espinosa se encargó de que no todo fuera tranquilidad. En la primera llegada de su equipo, que parecía encomendarse a aprovechar alguna contra, el delantero remató al palo y el balón, tras dar en la espalda de Sito, se introdujo mansamente en la red. Un jarro de agua fría, o más bien tibia, ya que el empate también entraba dentro de los intereses locales.
En la segunda parte la tónica del partido era la misma. El Ciempozuelos era quien llevaba el peso y el Pozuelo esperaba sorprender en algún contragolpe. Sigüenza ya avisó con un tiro al palo a los seis minutos y 17 después hacía el segundo. José Luis, que acababa de saltar al campo, centró desde la izquierda y el delantero, en un remate similar al del 1-0, batía a Ballesteros.
Aunque quedaban más de 20 minutos por delante, fue la puntilla a un encuentro que desde entonces empezó a jugarse en otros campos. El Alcalá perdía ante el Alcobendas y el San Fernando hacía lo propio frente al Rayo Majadahonda. Dos resultados positivos para Ciempo y Pozuelo, que vivieron esos últimos minutos con mucha tranquilidad y esperando sólo al pitido final.
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