Dos bailarines en apuros se dispusieron a interpretar lo mejor posible la canción de la permanencia. Sólo uno de los dos, la ADA, fue capaz de escuchar la música. El Rayo adoleció de sordera en los pies, como canta el gran Fito Cabrales. Con empate a cero, con 1-0 y con 2-0. Velázquez le ganó la partida de ajedrez a Michel, y eso que el técnico franjirrojo estudió durante la semana el guión de los amarillos, que iba a ser parecido al del Tartiere. Tres centrales, líneas muy juntas, bandas con cerrojo y a buscar opciones de gol en el tramo final. Los vallecanos no consiguieron superioridad numérica en ningún momento del choque. Intrascendentes. Impotentes.

Julio Velázquez ha tomado decisiones importantes. Decisiones que la mayoría pensábamos que le iban a salir mal. Zas en toda la boca del opinionismo. Viajó a Oviedo sin David Rodríguez ni Alejo y tres puntos al zurrón. Los dejó hoy otra vez en el banquillo y otro triunfo. Meta cerrada en ambos envites. DR7 ni apareció sobre el verde e Ivi pasó por cien estados de animo diferentes en apenas un cuarto de hora. Salió con muchas ganas, anotó el gol clave, fue expulsado por una dura entrada a Trashorras y se fue llorando. Tremendo todo.

El Rayo ofreció en el sur su peor versión. Acariciaba la mejilla pero no levantaba la falda, con interminables posesiones que no le hacían ningún daño al rival. El único peligro forastero fue una lejanísima falta de Ebert que despejó con acierto Dmitrovic. Nada más. Lentos, con piedra en lugar de balón en los pies y sin capacidad de sacar a Fran Beltrán del escondite en el que le encerraron los zagueros amarillos. Desde el primer minuto los once futbolistas que vestían la franja parecían los supervivientes de una noche dura en la que ya sólo bailas por inercia y siempre con el mismo movimiento, suene rock o una balada. Mal, muy mal.

Y muy bien el Alcor. Comprometidos, con las líneas juntas, sacrificados, corriendo como bestias. Con mucho menos pelota generaron bastante más peligro, las dos dianas y una acción meridiana con empate en el marcador que le quitó Quini a Álvaro Giménez de la mismísima boca del cocodrilo. Golpe de timón acertado de Velázquez, veremos si le llega para amarrar una permanencia que ha entrado ya en el cajón del manicomio. Quedan cuatro bailes. El Rayo no está salvado. El Alcorcón ha resucitado. Llegados a este punto de la función, el único objetivo de ambos es no pisarse los pies.

ALCORCÓN
Dmitrovic; Elgezabal, David Navarro, Owona, Nelson, Bellvís; Toribio, Tropi (Víctor Pérez 71′), Bakic (Razvan 93′), Pablo Pérez (Iván Alejo 66′) (R82′); Álvaro Giménez.
RAYO VALLECANO
Gazzaniga; Quini, Amaya (A), Íñiguez, Álex Moreno; Baena (Manucho 66′), Trashorras, Fran Beltrán; Embarba, Ebert (Lass 77′) y Javi Guerra (Miku 66′).
GOLES 1-0 Iván Alejo (80′), Víctor Pérez (84′).
ÁRBITRO Díaz de Mera Escuderos, castellano-manchego. 
INCIDENCIAS Santo Domingo, 3918 espectadores, 370 de ellos desplazados desde Vallecas

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