EL PRIMER ASALTO A LOS PLAY-OFF DE ASCENSO A 2ª B EMPEZÓ A CASI QUINIENTOS KILÓMETROS DE DISTANCIA, PERO CON UNA SENSACIÓN DE APOYO TAL DESDE LA GRADA, QUE LOS DE ALFREDO SANTAELENA NO NOTARON EL FACTOR CAMPO. EL CIEMPO ESTUVO MUY ARROPADO POR SU AFICIÓN, QUE RESPONDIÓ UNA VEZ MÁS CON UN DESPLAZAMIENTO MASIVO. MÁS DE 400 VALIENTES VIAJARON A TIERRAS PACENSES PARA ANIMAR DESDE EL PRIMER MINUTO A LOS SUYOS.
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| El Ciempo pudo obtener una renta mayor en tierras pacenses. Foto: Esther Juaranz. |
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El encuentro tuvo un inicio parejo con ambos equipos jugando de tú a tú, pero sin perderse el respeto mutuo. La primera jugada con peligro llegaba en la estrategia a balón parado en un lanzamiento de Yeyo desde la frontal del área que Sito despejó de puños. La réplica la daba Sigüenza con un disparo que se estrellaba en el lateral de la red. A partir de ese instante, los arlequinados pasaron a llevar la manija del partido con algo más de claridad, aunque las jugadas de peligro no terminaban de llegar. Antes del descanso, Nacho González estuvo a punto de inaugurar el tanteador con un remate con la testa en la salida de un corner.
En la segunda mitad, los jerezanos salieron envalentonados, pero sus llegadas no llevaban apenas peligro. Todo lo contrario que las del Ciempo. Sigüenza daba el primer aviso en una jugada en la que consiguió engatillar el esférico. En el minuto 19, tras sucesivos remates dentro del área, los de Santaelena se adelantaron en el tanteador. Jorge en la misma línea de gol y de cabeza, batió al cancerbero local para delirio del sector rojiblanco de la grada.
Por parte local, Quique ponía a prueba a Sito en una jugada que pudo ser el empate, mientras Puski pudo poner el 0 a 2, en otra por banda izquierda. A falta de diez minutos para el final, el colegiado del encuentro se inventaba un penalti de Castañera, al entender que éste despejó con la mano dentro del área, cuando en realidad el visitante saltó con el brazo pegado al cuerpo y su despeje fue legal. Entonces, Sito engrandeció aún más su figura en el partido, al detener la pena máxima lanzada por Quique y evitar así un gol que a todas luces hubiera sido injusto.
Ya en el descuento, el conjunto templario conseguía empatar en una jugada a balón parado. La falta lateral la botó Yeyo, y el gigantón Ramiro se adelantó a la zaga cabeceando a las mallas el centro. En el último suspiro, los de Alfredo tuvieron la victoria en un remate de Marín que tocó por los pelos el meta Álex y tocó después en el palo.
En la última jugada del choque, Gonzalo recibió una patada del portero verdinegro en presencia del colegiado, que se desentendió y señaló el final incluso antes de que cumplieran los cinco de prolongación que había decretado. Al final, un empate que deja abierta la eliminatoria pero que hace ser optimistas de cara al partido de vuelta del próximo fin de semana. |