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| El Getafe nos hizo soña en una noche mágica. Foto: Archivo |
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Jueves diez de abril, once y veinte de la noche aproximadamente. Cerca de diez millones de españoles, a través de sus televisores, estamos padeciendo junto al Getafe, tenemos sus agujetas, su cansancio, pero también su ilusión. Queda apenas un minuto para el final del partido. Las ilusiones del Getafe, las ilusiones de todos, nuestras ilusiones, están a punto de cumplirse. De pronto el Bayern de Munich empata el partido. España enmudece, todo se hace silencio. El sueño de todos se ha transformado de forma repentina en cruel pesadilla. No es justo, no hay derecho, pero ha sucedido.
El Getafe no tenía fin y sigue sin tenerlo. Decía Alfredo Duro en Onda Madrid algo parecido a que el respeto y el honor no se ganan con victorias y trofeos, sino con sacrificio y lágrimas. Totalmente cierto. Tiene que sonar muy tópico, a estas alturas, seguir escribiendo artículos de opinión que loen al Getafe, pero no puede ser de otra manera.
Este modesto equipo que viste de azul, que apenas hace seis temporadas militaba en la Segunda División B, que abandonó gracias a la labor del insigne Felines, se ha convertido en el equipo de todos los españoles. Ayer todos vestíamos de azul, todos estábamos nerviosos cuando atacaban los alemanes y saltábamos de alegría con los goles del Geta. Este club consiguió lo que otros muchos no han conseguido. Cules y periquitos, colchoneros y merengues, palanganas y béticos, partidarios y detractores de Luis Aragones, en definitiva, enemigos irreconciliables (en lo deportivo), remando en un mismo sentido.
El Getafe ha conseguido mucho. Amas de casa, como es el caso de mi madre, que no distinguen una canica de un balón de fútbol, y que no se distinguen precisamente por su amor a este bendito deporte, animando al equipo, sufriendo con ellos. Enorme.
Aún queda mucho y de todo se aprende. Nos queda la Copa del Rey, nos queda la Liga. El camino de estos chavales que visten de azul no ha hecho más que comenzar. La opción de disputar las semifinales de la copa de la UEFA se ha marchado, pero quedan muchas cosas. Quedan el coraje, el esfuerzo, el sacrificio, el honor y el orgullo que han creado en todos nosotros. Gracias.
Dedicado a todos y cada uno de las personas que trabajan para el Getafe C.F. y que realizaron en el día de ayer una impecable labor. |