|
Es el grito de moda. El grito de guerra de la parroquia colchonera en el estadio Vicente Calderón. El grito desgarrado de mi compañero y amigo José María Bonilla cuando golea el "10" del Atleti. El grito que hace retumbar los cimientos del estadio rojiblanco, un grito que a veces se confunde con un abucheo. "Kun, Kun, Kun, Kun, Kun, Kun, Kun". Me gusta, me emociono cuando lo escucho. Ojalá se coree durante muchos años. En el Calderón, en La Peineta... y en los estadios con más solera del fútbol europeo. "Kun, Kun, Kun, Kun, Kun, Kun, Kun".
Qué bueno es Agüero. Es el nuevo ídolo, será el gran ídolo de los colchoneros. Tímido, intrascendente delante de un micrófono. Despistado, risueño cuando llega al estadio, también cuando sale del estadio después de haberla líado. Pillo, listísimo, grandioso cuando pisa el verde. Una maravilla. El "Kun" se descuidó cuando llegó a España. Entre dónut y bollo, se fue dando cuenta de que para triunfar en Europa debía cambiar algunos hábitos poco recomendables para un fútbolista de élite. Aguirre pensó que lo mejor para que se centrara era esa medicina criminal llamada "banquillazo". Error. A los genios hay que hablarles al oído, tratarlos a veces como niños, aconsejarlos, reírse con ellos, abroncarles con cariño y... y, sobre todo, ponerles a jugar con el balón, siempre entre los once de tu equipo. Como este año, a pesar de que no era la idea inicial del entrenador mejicano. Pero el "Kun" lo convenció. Porque Agüero es el mejor jugador del Atlético de Madrid.
"Por las emociones que me haces sentir, el fútbol es mi pasión, mis ganas de vivir. Llevo el fútbol en la sangre, es parte de mi alma, la hinchada grita Vamos Kun Agüero... Alegras a la gente con tu juego". Pues sí, crack, alegras a la gente con tu juego. A los atléticos y a los "futboleros". A todos. Propongo cambiar el final del estribillo de esta maravillosa cumbia de Los Leales. A partir de ahora habría que entonar: "La hinchada grita Kun, Kun, Kun, Kun, Kun, Kun, Kun". Con tu permiso, Sergio. Que bueno que viniste. |