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Abbondanzieri y Ustari.
Foto: La Nación
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¿Abbondanzieri o Jacobo? El debate abierto sobre quién debe ocupar la portería del Getafe devuelve a la palestra la manida cuestión sobre qué pesa más en el fútbol, la trayectoria o el inmediato presente, si el premio ‘Zamora’ de la temporada 2006-07 o las grandes actuaciones del cedido ‘tercer’ guardameta del Valladolid, debutante en la máxima categoría. Tal vez dicho debate no exista en la mente de Víctor Muñoz, sin embargo, no deja de ser interesante escuchar los argumentos de los defensores del ‘Pato’ en contraposición a los que apoyan al portero pucelano.
Los primeros suelen escudarse en tres principios: que es “el mejor portero de la historia del Getafe” (con permiso de Pedro Caballero, Arévalo o Juan Medina, quienes defendieron la meta azulona en épocas lejanas a la Primera División), que el meta argentino “ha sido Zamora” (ha llovido mucho desde entontes en la portería azulona, goles inclusive) y, tal vez, el argumento más contundente, “que es el portero titular de la selección argentina”.
Sobre este último habría que puntualizar algunas cuestiones. Es cierto que Argentina posee una gran escuela de arqueros, no obstante, desde hace 20 años se aguarda por un digno heredero del ‘Pato’ Fillol, ilustre en los años 70 y 80 y que se retiró en 1991 con 41 años. Ni Pumpido, campeón en México 86, ni Goycochea, Islas, Roa, Burgos, Bonano, Cavallero, Leo Franco o Abbondanzieri, por nombrar sólo a los mundialistas, han podido hacerle sombra al primigenio ‘Pato’. Todos grandes porteros, pero ninguno sobresaliente. Ningún Casillas, para ser más claro.
“El Getafe no busca porteros, tiene a Abbondanzieri, el mejor del mundo”, señalaba Ángel Torres a El Iceberg el 4 de julio de 2007, consultado por el ‘supuesto’ interés azulón por el entonces arquero de Independiente. “El Getafe tiene a los dos porteros de la selección argentina”, se arrancaba con orgullo semanas después el presidente del Getafe tras la presentación de Ustari en el Coliseum.
Nadie duda de las grandes condiciones de Abbondanzieri y Ustari, convocados una y otra vez por el ya ex seleccionador Basile. Tan defendible es que el ‘Pato’ y ‘Osky’ hayan sido los preferidos del ‘Coco’, como que el mejor portero argentino de los dos últimos años haya sido Carrizo, sustituto del ‘Pato’ tras su lesión ante Paraguay, y que fue fichado por la Lazio también en el verano de 2007 (8 millones de euros, dos más que los que desembolsó el Getafe por Ustari). Otro caso es el de Sergio Romero, del AZ Alkmaar, reemplazante del también lastimado Ustari en los Juegos de Pekín.
Paradójicamente, las soberbias actuaciones de Carrizo con la absoluta y de Romero con la olímpica, medalla de oro en China, han dado la razón a aquellos que, desde hace más de año y medio, pedían una oportunidad para el ex River y para el ex Racing. 'Lesiones con suerte', que dirían los más irónicos, los mismos que también recuerdan la sensacional actuación de Goycochea en Italia 90. El ‘Vasco’ había sustituido a Pumpido, quien se había fracturado la tibia en el segundo partido, ante la Unión Soviética, y fue determinante ante Brasil y en las definiciones por penaltis ante Yugoslavia e Italia.
Volviendo al debate entre ‘Pato’ y Jacobo, Víctor Muñoz ya afirmó tenerlo claro antes del compromiso ante el Málaga: “Jugará el que esté mejor”. Previamente, el ‘Pato’ advertía: “Vine a jugar y divertirme; si no me quedo en casa”. Con la lesión de Jacobo, Abbondanzieri fue titular en La Rosaleda. Descentrado, desconocido, como perdido en un laberinto, el santafesino ni se ‘divirtió’, ni ‘se quedó en su casa’. El Getafe lo que sí necesita es un portero que, sin dejar de ‘jugar’, trabaje y se sacrifique por sus compañeros, y que los domingos se dedique a parar balones para que luego, cuando se vaya a su casa, lo haga con la satisfacción de haber dado lo mejor para el equipo.
El ‘Pato’, ya ha demostrado hace un par de años que si rinde a su nivel le sobra paño para ser el ‘uno’ azulón hasta el 2010. Sólo tiene que volver a las fuentes, a ser el mismo ‘Chueco’ que, mientras atajaba pelotas imposibles en los potreros de su Bouquet natal, soñaba con ser algún día el mejor portero del mundo. Para ello trabajaba de sol a sol con la única aspiración de ser mejor portero cada día. De él depende.
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