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El Getafe tiene un nuevo delineante en sus filas. Ese jugador que todo equipo necesita y que todos buscan. El que desenmaraña una jugada, evita una presión, desatasca un partido. El que asume la responsabilidad de construir, de mejorar al resto, de destrozar al rival. Rubén De la Red Gutiérrez es el nuevo constructor del Getafe.
Este madrileño de 22 años empezó su andadura en los benjamines del Real Madrid. No convenció a algún ilustrado de la cantera blanca y se fue al Móstoles. Tras una enorme temporada retornó al club de Chamartín. Allí creció y, de la mano de Quique Sánchez Flores, estuvo a punto de recalar en el conjunto del sur de Madrid. Luego empezó a aparecer en el primer equipo, pero nunca con la confianza necesaria para sentirse importante.
Los Pablo García, Gravesen y demás fichajes mediocres le cerraron las puertas. El año pasado lo tenía hecho con el Zaragoza pero, a última hora, le hicieron otra trastada y se tuvo que quedar en el filial. Este año se cansó de tanto improperio y apostó por el Getafe. Estar cerca de casa –es de Arroyomolinos– y poder demostrar lo que lleva dentro con continuidad, le hicieron decidirse. Ha tardado poco en hacer palpable el enorme talento que lleva dentro. Es poderoso en el juego aéreo, eficaz en el robo, seguro en la distribución y cuenta con una inteligencia táctica inusual para un jugador de su edad.
Ha ido creciendo en su nueva tarea: acompañar a Casquero en la destrucción, pero con la diferencia de la capacidad que tiene para auxiliar a su pareja en labores de construcción, de generación de espacios, de salida rápida. Se ha convertido en un jugador imprescindible, en la prolongación de ideas de Laudrup en el césped. Ante el Barça hizo un partido perfecto, una buena reválida para que todos sepan que Rubén de la Red, es el nuevo arquitecto de sueños del Getafe. Bienvenido. |