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El Getafe logró la victora en la recta final del choque.
Foto: Archivo. |
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Empieza el curso 2008-09 y el Getafe lo hace ganando. Pero con la diferencia de la sensación de poderío que mostró. Sin restar mérito a todos los éxitos anteriores y, teniendo en cuenta que esto no ha hecho nada más que empezar, los de Víctor Muñoz, por plantilla y proyecto, destilan aroma de grande entre los modestos.
Contra el Sporting se pudo perder, pero lo normal es que de diez partidos el equipo azulón hubiera ganado nueve. La diferencia de calidad entre ambos es evidente y sólo una mala tarde hubiera provocado la caída. En pretemporada dijo el presidente, Ángel Torres, que sin lugar a dudas “ésta es la mejor plantilla que ha tenido el Getafe”. Totalmente de acuerdo. Sólo había que detenerse en los nombres que ocuparon el banquillo en El Molinón. Contra, Granero, Soldado, Uche,... futbolistas que serían titulares indiscutibles en más de una decena de equipos de Primera División.
A esto se suma la primera declaración de intenciones del nuevo inquilino del banquillo azulón. El aragonés, al que no se sabe porqué le acompaña un aura de amarrategui, no se conformó con puntuar fuera en su debut. Realizó un cambio en la segunda mitad tan sorprendente como ofensivo. El resultado fue inmejorable y el mensaje que trasmitió a sus futbolistas fue claro: “Quiero los tres puntos”. Dicho y hecho. El partido se rompió pero las embestidas de los hombres de negro –bonita tercera equipación– entrañaban diez veces más peligro que los voluntariosos achaques asturianos. El fútbol le dio la razón y los tres primeros puntos viajaron al sur de Madrid. Queda toda la temporada, pero la pinta que tiene este grande entre modestos es esperanzadora.
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