Es una de mis palabras favoritas. Por todo. Por la fuerza y energía que transmite. Por lo que significa. Porque muchas veces el camino es infinitamente más reconfortante que el destino. Insistir no asegura ganar. Insistir no es sinónimo de lograr el objetivo. Pero insistir sí garantiza mejorar, crecer, fortalecer nuestras virtudes y posiblemente minimizar nuestros numerosos defectos. Insistir siempre suma en nuestra calculadora vital.

Se puede insistir de muchas maneras. Para tratar de reparar una injusticia, para aprobar una oposición, para perseguir un sueño, para preparar una maratón, para que te publiquen un libro, para conquistar a la mujer de tus sueños, para subir una montaña, para caminar de manzana a manzana, para volver a hablar, para que un niño se lleve a la boca un pedazo de pan, para aprender a tocar el saxofón… y para un millón de cosas que tú, querido lector, podrías anotar ahora mismo en un folio en blanco.

Y también se puede insistir para ganar una Copa de Europa. Es admirable como el Atlético de Madrid insiste. Insistió tras maldecir hasta la lágrima al minuto 93 de Lisboa. Insistió tras caer en el último suspiro de aquella eliminatoria de cuartos ante el equipo más Champions que hay. Insistió tras esfumarse la gloria en el último penalti de Sansiro. Simeone y su núcleo fuerte (Godín, Gabi, Filipe, Juanfran, Koke y Griezmann) insisten. Han derrotado a trasatlánticos como el Barcelona, el Bayern o el Chelsea y también se deshecho de equipos menos fuertes como PSV, Leverkusen o Leicester. Tumba a los que son peores, somete a los iguales y se sube a las barbas de los que son superiores. Aquí está, otra vez entre los mejores. Aquí está, otra vez golpeando con los nudillos la puerta de Cardiff. Y en esta ocasión tiene más mérito porque se han levantado tras un trastazo que incluso dejó hundido al comandante del grupo. Insisten tras fracasar, según aseguró el Cholo minutos después de la final de Milán.

Insistir. Con la mejor defensa de Europa, ex aequo con la inviolable Juventus. Insistir. Ante dos potenciales rivales, Real Madrid y Mónaco, con jugadores de colmillos muy afilados. Insistir. Con tres semifinales en cuatro años. Insistir. Con una hinchada entregada que no decae en su entusiasmo ni con el dúo de maquinistas Giménez-Thomas ante el colista. Todos insisten. Con sus armas, que se acercan más al candado que al verso. Ganar una Copa de Europa es muy difícil, pero el camino de este Atleti por la élite del fútbol continental es conmovedor. Sea cual sea el desenlace, esta gente es admirable.

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