CARLOS SÁNCHEZ BLAS | En el día mundial de la radio

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La radio es compañía para que el que está solo y también para el que está demasiado acompañado. La radio es mundial. El mundo es una radio. La radio es un Nokia antiguo y hecho polvo colonizando hasta el último rincón de Europa. La radio es un golazo. Y un churro. Y un tri tri triple. La radio son berrinches y disgustos. La radio es esa historia que provoca que te quedes dentro del coche aunque ya hayas llegado a casa.

La radio es el amor de tu vida. La radio son recuerdos. Y fotos. Y personas. La radio son decepciones. La radio es mearte encima de risa. La radio es aprender. La radio son errores. Y errores. Y más errores. La radio es el casete con viejas transmisiones que custodia el cajón de la casa de tu madre. La radio es aquella llamada que te cambia la vida. La radio son esas personas a las que echas de menos cada día. La radio es un ¡vivaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

La radio es contar lo que no se ve. La radio es el mejor trabajo que existe. Las radio es acostarte con ella, soñar con ella y despertarte con ella. La radio es tu pareja de baile en un viaje de 600 kilómetros. La radio son frases. Y voces. Y boletines. Y secciones. Y técnicos. Y productores. Y publicidad envuelta en un fascinante cuento. La radio es talento. La radio es dedicación. La radio son muchos periodistas que deberían estar y no están.

La radio es contar ese infumable partido como si fuera la final de la Copa de Europa. La radio es quitarte un momento los cascos para agradecer al dios del baloncesto que todo Belgrado berree al unísono en ese pabellón el que estás tú. La radio es la cabina 18. La radio es frío helador y calor sofocante. La radio es una mano tendida. La radio es música. La radio es creer en los imposibles. La radio es una amistad para toda la vida.

La radio son galletas Leibniz y un termo de café. La radio son viajes. Y aeropuertos. Y trenes. Y carrreteras. Y retrasos. La radio es más hermosa que la madre que la parió. La radio son gazapos. La radio son 15 kilómetros de rodaje desafiando la lluvia del Retiro. La radio son rondas. Y entrevistas. Y reportajes. Y montajes. La radio es fútbol modesto. La radio es creación. La radio es que el mejor regalo de los Reyes Magos sea un pequeño y barato transistor. La radio es la rehostia.

La radio es leer los periódicos solo en la redacción. La radio es pensar que otra vez te ha salido un partido de mierda. La radio son mensajes. Y oyentes. Y críticas. La radio es cariño. La radio es el conductor del 15 que infla el orgullo de un ser querido. La radio es un viaje a Cercedilla cagado de miedo. La radio es un canal de Ivoox. La radio es el golpe del aparato contra el suelo de madrugada porque otra vez te has quedado dormido. La radio es un pato con emisoras que te regala tu mujer para poder estar on air también en la ducha.

La radio es el trabajo de tus anhelos. La radio es el Tamudazo. La radio es ilusión. La radio es pillarte el dedo con la maldita puerta del estudio cinco segundos antes de dar una noticia importante. La radio son caramelos de limón y miel. La radio es dormir en un tugurio. La radio es un caos. La radio es una pauta llena de garabatos a boli. La radio es magia. La radio es una interminable fábrica se sueños. La radio eres tú.

La radio es mi vida.

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