Campeón de Europa. Ha levantado seis Orejonas en los últimos diecinueve años. Esta última la ha conquistado sometiendo a Nápoles, Bayern Múnich, Atlético de Madrid y Juventus. Seis tantos a los sureños italianos, otras seis dianas al ogro alemán, cuatro al vecino capitalino y otros cuatro goles a los bianconeri en Cardif, cuando la Juve sólo había encajado tres (los tres de estrategia) en toda la Liga de Campeones. La segunda parte que regaló el Madrid en Gales simboliza una Copa de Europa que se ha acercado a la perfección.


Ganar en el deporte de élite es muy complicado. Ganar de manera continuada sólo está al alcance de los elegidos. Tres Champions en cuatro temporadas es una barbaridad. Y ojo, que en 2015 cayeron en una semifinal muy igualada contra la Juventus de Turín. El Real Madrid, club más laureado de todos los tiempos, está abrazándose a la hegemonía europea más importante de su historia. No es una broma. Es un logro fantástico. En la era Messi (para mí el número uno de largo), el Madrid ha amarrado las mismas Copas de Europa que el Barcelona (cuatro). No se trata de un detalle baladí. Y además se intuye una hegemonía que no parece haber vivido su último episodio.

Por mi edad no he visto jugar en directo a aquellos Real Madrid en blanco y negro. Las comparaciones son injustas y posiblemente incorrectas, pero pienso firmemente que esta es la mejor plantilla que ha tenido el Madrid en sus 115 años de historia. Atención: James y Lucas Vázquez, dos jugadorazos, se quedaron fuera de la lista de la gran final. La edad media del grupo es de 26’5 años, lo que apunta a más años de potencial dominio. Salvo la opción B del lateral izquierdo (fichado ya Theo Hernandez), casi nada es mejorable a corto plazo. Tampoco la portería. Keylor Navas ha cerrado el curso con Matrícula de Honor y además es el favorito de su entrenador, opinión que debería ser la más pesada en la báscula de los deseos.

Zidane. Tremendo. Hace historia con dos Copas de Europa consecutivas. Y si atendéis bien a todas sus declaraciones, él siempre pone en relieve la Liga. El Madrid siempre ha sido Champions, incluso cuando no cumplía objetivos en el torneo doméstico. Pero el comandante francés sabe que esas 38 jornadas son el menú del día que construye un equipo regular, un ejército hambriento y enchufado durante nueve meses. Es admirable cómo Zinedine ha gestionado un vestuario repleto de titulares. Es un pionero en liderazgo de equipos de la superélite. Y también en “cristianismo”.

Porque a los 32 años… dosificó. Y la reventó desde cuartos. Al primer toque. Goles y goles decisivos. Doblete y posiblemente Balón de Oro, un premio individual sobrevalorado y en ocasiones hasta mediáticamente circense. El final de campaña del portugués ha sido descomunal, su capacidad de enchufar de primeras es única. Es la estrella de un Real que cuenta con futbolistas como Modric. Jamás ganará un Balón de Oro, pero su fútbol es incomparable. Casualidad o no, su equipo no jugó la final cuando él estuvo lesionado en 2015. Insisto, la plantilla del Madrid es descomunal. Pérez ha logrado armar un armamento formidable. Mucho español y mucho joven, ojo con eso. Un ejemplo a modo de epílogo: Asensio no es peor que Dybala.

Posdata: No hay que ser humilde para ser un triunfador. Pero yo siempre me quedaré con tipos cuya puesta en escena sea moderada. Dudo mucho que Zidane le pueda caer mal al antimadridista más acérrimo. Es una delicia de tío. Se ha ganado al vestuario, al hincha y al “enemigo”. Educación y clase.  

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