Hace unos días acudí con una amiga a un estadio de fútbol para disfrutar de un duelo de máxima rivalidad. Gocé muchísimo porque me encanta el fútbol y me enamora presenciar acontecimientos deportivos sobre el terreno. Observé todo con la paz de no tener más interés en el partido que el de apreciar un buen espectáculo. Llegué pronto, me zampé un delicioso bocata de calamares en la previa y para que pasara bien por el gaznate, lo regué con una deliciosa y fresca cerveza. Y entré al campo.

Fue un buen partido sazonado con una atmósfera extraordinaria. Pero vi cosas que no me gustaron. Lo que más me desagradó fue el riesgo que asumían los hinchas del visitante simplemente por acudir con la camiseta o bufanda de su equipo. Es terrible tener que asumir que existe gente tan intolerante en esta sociedad como para censurar a otra persona que lo único que hace es sentir pasión por un equipo de fútbol distinto. ¿Por qué el contenedor que incluye al fútbol y sus circunstancias asume esto con naturalidad y no educa para intentar sacar afuera la mierda? Recientemente he sido padre y pensé para mis adentros: “En una situación así no vendría con mi hija al fútbol”.

Para mí los insultos y la violencia verbal están muy infravalorados en el fútbol. Se asumen con normalidad y a veces hasta con gracia. Curioso porque aparte de ser algo grosero y desagradable el ingenio de estos cánticos es inexistente. De malos son patéticos. El último ejemplo: “Cristiano es una puta”. No puede haber algo más primario y ridículo. El portugués, que es de los mejores en su oficio, no provoca en mí ninguna admiración respecto a su puesta en escena. Rebasa con mucho los límites de chulería que a mí me agradan en un ser humano. Y se queda muy corto en el baremo de humildad que a mí me agrada. Pero anoche, cuando saca a pasear los dedos de su mano, lo hace como respuesta a insultos muy graves y continuados de un sector de la hinchada rival. No demos normalidad a eso, por favor. Nadie vería como normal que alguien entrara insultando en la panadería o que vejara a otra persona en la parada del autobús. Es que es fútbol, dicen algunos. No, eso no es fútbol. Eso son comportamientos deleznables que hay que tratar como incorrectos.y desgraciadamente se ven en la mayoría de estadios del fútbol español.

Sí le reprochó a Cristiano reincidir con el gesto después de la ducha y con soberbia hacia el Atlético de Madrid. Ahí ya sobra y denota el engreimiento y narcisismo de un futbolista que lo hace con las pulsaciones bajas. Pero en mitad de la acción me parecen mucho más graves los insultos que la reacción del futbolista. Por favor, no pongamos debajo de la violencia verbal la etiqueta de normalidad. No, no es normal. Como tampoco lo es que en 2019 un grupo de energúmenos enarbolen el saludo nazi en un estadio, como ocurrió el pasado fin de semana en Vallecas. Con entradas facilitadas por su propio club. En España sale demasiado hacer apología de estas cosas. Y es algo terrible.

2 comentarios

  1. Me da a mí que estás errado con el tema de los colores… Dicho lo cual, el equipo de un periodista no tiene ninguna importancia ni es noticia. De todos modos, no entiendo muy bien qué tiene que ver el Madrid o mi supuesto madridismo en este artículo. Gracias por leer el texto y por compartir tu opinión 👌🏻👌🏻

  2. Carlos! De una parte, tengo la impresión de que se te ven demasiado los colores, y entiendo que por tu profesión no quieras enseñar la camiseta (creo que sin franja ni rayas rojas ) que llevas debajo…;). Por otro lado, buenos comentarios para dejar abierta la puerta de los valores,…esto está muy bien a nivel educativo si fuéramos niños que leen o ven cosas por primera vez para que no empiecen tan temprano a quedar contaminados por ese contenedor social del que hablas, pero me parece que tienen algo de demagogia periodística para los más mayores como yo, porque a este personaje se le ha consentido TODO lo que no está escrito a nivel mediático, que ha facilitado su despegue profesional, pero también su involución personal para que se mire el solo SU ombligo, se monte el sólo SU MUSEO, y gane EL SOLO sus Champions, sin acordarse ni de DONDE las ha ganado ni con ayuda de quien,…No hace falta decirte ni a ti ni a él lo de cría cuervos, por tanto,..deberías ponerte también en el lado primero de los que, como padres que vamos al campo con hijos muuy pequeños (mi hija de 2 años por ejemplo) detestamos la codicia, el ego y la vanidad de personajes que con sus acciones y gestos están provocando antes de jugar el partido una animadversión que a veces es incontenible. No quiero justificar con ello lo que luego puede derivar en insultos, pero bastante tenemos ya en este país como para que alguien extranjero o no, te venga a pintar un feo en tu propio campo,..y este se ha ido de rositas de casi todos los campos de España. Creo que nada ocurre por casualidad, y aunque veces no tenemos lo que nos merecemos, la vida también te enseña a ponerte en tu sitio de vez en cuando.

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