CARLOS SÁNCHEZ BLAS | La celebración que nunca acaba

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Foto: Ismael Corregidor

En este blog tengo por costumbre hablar de fútbol. Hoy también lo voy a hacer, pero serán letras salpicadas por alguna dosis polideportiva. La ocasión lo merece. Para un medio de comunicación que presume de lucir el apellido “Madriz” (cómo mola) este 2018 está siendo un año bestial. No se recuerda una etapa tan corta con tantos éxitos del fútbol y el deporte madrileños. Desde la cima mediática hasta el deporte aficionado.

Del tirón y sin apuntes previos. El Real Madrid ha ganado la Copa de Europa. El Atlético de Madrid ha levantado la Europa League. El Getafe ha acariciado puestos europeos recién ascendido del fútbol de plata. El Leganés se ha salvado con solvencia y rozó con los dedos la finalísima de la Copa del Rey. El Rayo Vallecano ha ascendido a Primera División, activando la locura de sumar el 25% del balompié de oro. El Alcorcón se ha vuelto a salvar. El milagroso Rayo Majadahonda se ha colado entre los grandes con un presupuesto de juguete. El Inter de Boadilla se ha aupado a la división de bronce con una autoridad insultante.

En baloncesto el Real Madrid ha hollado el Everest europeo y va a pelear por recuperar el trono liguero. Fuenlabrada y Estudiantes han cumplido ampliamente con los objetivos establecidos. El Real Canoe ha subido a LEB Oro tras consumar una de las mayores gestas que se recuerdan: lo logró tras colarse noveno en el playoff, ganando como forastero 7 de 8 partidos y fulminando a equipos mucho más poderosos.

En fútbol sala el Inter, después de perder in extremis la final copera, levantó la Copa de Europa en Zaragoza y este jueves podría abrazar su quinta Liga consecutiva. Los torrejoneros siguen alimentando una leyenda que va a terminar reventando de triunfos. En balonmano tanto los chicos como las chicas del Alcobendas han ascendido a División de Honor. También el Patín Alcobendas ha subido a la máxima categoría, coronando un año de ensueño en la localidad que mira hacia el norte.

Seguro que se me olvidan otros triunfos, hazañas y gestas. El deporte madrileño se está emborrachando de gloria. Motivo de orgullo para una Comunidad invencible en la comparación con cualquier otra región de España. El madrileñismo está de moda. Y los que trabajamos para difundir las historias coloreadas de rojo y ocupadas por estrellas blancas nos hemos encontrado con una etapa en la que una buena noticia engancha con otra. La celebración que nunca acaba.

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