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El Atlético de Madrid dijo adiós a la Copa del Rey, a pesar de vencer en el encuentro de vuelta en el Calderón por 3-2. Aunque la eliminatoria acabó empate a 3, el mayor valor de los tantos a domicilio le dan al Valencia el pase a semifinales. El cuadro colchonero volvió a dejar patente sobre el tapiz rojiblanco que no está atravesando por su mejor momento.
El encuentro no comenzó como se esperaba. La afición del Atleti, que copaba en su mayoría las gradas del estadio del Manzanares, querían ver a un equipo volcado, con ganas de conseguir el pase a la siguiente fase y por qué no, de soñar con el título. Pero los madrileños no salieron de esta guisa, sino que la falta de coordinación y la ausencia en el centro del campo le dio la posesión de la pelota al rival.
Aún así, la fortuna sonrió al Atleti, que vio cómo se adelantaba en el minuto 10 gracias a un gol en propia puerta del defensa valencianista Miguel. La remontada comenzaba, aunque hubiera que encomendarse más a la suerte que al juego del equipo colchonero. Y apareció Agüero, para cruzar el balón y poner el 2-0. La eliminatoria estaba remontada en apenas quince minutos.
Pero los errores propios, también se pagan. Cleber intentaba enviar fuera un balón para que no llegara Villa, y lo único que consiguió fue meter el balón en su propia puerta. Y pocos minutos después, Mata hacía el empate y ponía cuesta arriba el pase del Atleti. Ahora hacían falta dos goles.
Tras el descanso, el cuadro rojiblanco lo intentó, pero como se suele decir, con más corazón que cabeza. El milagro estuvo a punto de llevarse a cabo, puesto que Valera lograba el 3-2 y sólo hacía falta un gol más. Pero el cuadro madrileño no estaba centrado en el choque, y así es difícil lograr algo positivo. |