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Había ganas en el Coliseum de ver la vuelta de Güiza al campo que le consolidó como jugador de Primera División, pero el profesor Manzano no le alineó en el once inicial, sacando a un Mallorca trotón y muy conformista durante todo el encuentro.
El Getafe por el contrario, con algunas rotaciones en el equipo titular, se fue entonando a medida que avanzaba la primera parte. Los locales dominaban con De la Red y Albín llevando la batuta del equipo, y con un Braulio muy luchador, pero desacertado en los últimos metros.
Hacia el minuto treinta de juego llegó la ocasión más clara del Getafe. Un corner botado por Albín que Granero envió bastante desviado. Mientras tanto, el Mallorca apenas creaba ocasiones y el único que intentaba jugar al fútbol era Jonás Gutiérrez, pero no conseguía contagiar a sus compañeros, que deambulaban por el terreno de juego como si les valiese el empate. En los últimos compases de la primera mitad el flanco izquierdo del equipo local fue un puñal para el Mallorca, pues Albín caía a esa banda y ayudaba a Gavilán a desbordar a Varela, pero sus centros no encontraron en ningún momento rematador. La última jugada antes del descanso fue una buena jugada de Albín, que el propio mediapunta uruguayo desperdició.
Tras la reanudación, Laudrup introdujo en el campo a Pablo Hernández por Granero, intentando abrir el campo con dos extremos puros. A esto hay que añadir que el Getafe salió a morder en los primeros minutos y avisó al Mallorca primero con un mano a mano de Braulio con Lux que no supo resolver el delantero azulón, y después con un balón colgado desde la derecha que Gavilán no pudo rematar a gol. Éste llegaría en la siguiente jugada de ataque del Geta. Una falta sacada por Gavilán, la peina Albín y De la Red la roza lo suficiente para que Lux no pudiese hacer nada por evitar el gol.
Con el marcador en contra, Gregorio Manzano decidió meter la artillería pesada de los bermellones, dando entrada al Caño Ibagaza y a Güiza, que fue recibido con algunos aplausos.
El partido se abrió e igualó, pero Michael Laudrup, consciente de que al Getafe no le interesaba ese juego, introdujo al suizo Celestini para dar más contención al centro del campo y pausar el ritmo del choque. La sustitución dio el efecto deseado y aunque Ibagaza dio algo de criterio al centro del campo balear, que había naufragado durante gran parte del partido, fue el Getafe el que pudo ampliar la ventaja en el marcador con un cabezazo de Braulio que se fue desviado y con contraataques mal llevados por los azulones.
El primer acercamiento serio del Mallorca fue en los instantes finales con algún disparo desde fuera del área y con un par de jugadas a balón parado, pero en ningún momento Ustari vio peligrar su portería.
Los azulones se quedaron con la sensación de que el Mallorca se escapó vivo de Getafe, ya que con este resultado queda la eliminatoria abierta para el partido de vuelta que se disputará la semana que viene en el Ono Estadi. |