El portero del Unión Adarve, Cristian Parra, tiene sólo 24 años, pero ya sabe lo que es tener que tomar decisiones importantes en la vida. Aficionado a los toros gracias a su abuela materna, desde bien pequeño tuvo claro que quería ser recortador hasta que el fútbol se cruzó en su camino. En los toros llegó a tener una carrera internacional: “Estuve cinco años por toda España, Portugal, México y Francia”. En el fútbol compartió vestuario en el Real Madrid con Iker Casillas, en el Atlético con De Gea y en el Málaga con Isco.

Precisamente en el Málaga fue donde decidió hacer un paréntesis y apostar por los ruedos: “Fiché por el Málaga y allí no estaba centrado, la verdad. Me pillaron varias veces y entonces decidí dejar el fútbol y dedicarme a los toros”.

Eso hasta hace tres años, cuando su vida volvió a dar un giro. “Hace tres años, mi gente cercana me cambió el chip y me dijo que para dedicarme a los toros siempre había tiempo”, reconoce. Lugo Fuenlabrada y Pinto, en Tercera, fueron sus clubes antes de dar esta temporada el salto a Segunda B con el Unión Adarve.

“Lo que estoy viviendo aquí no lo he vivido nunca. El compañerismo que existe es una pasada. Desde los que más llevan hasta la que limpia la ropa, nadie es más que nadie. Los que lo ven desde fuera no saben lo que hay”, asegura.

Fútbol y toros, para él, son dos mundos que tienen poco que ver aunque tengan características comunes. “Para ser recortador necesitas reflejos y agilidad para saltar y hacer quiebros, aunque creo que el fútbol es muy distinto. Para todo tienes que entrenar. Dios te da unas capacidades, pero si no las entrenas, las pierdes”.

Tampoco le crean problemas las señales que le dejaron los toros en las piernas como ‘recuerdo’ de las cornadas que sufrió: “Mis compañeros no se creen que con la pierna abierta se pueda seguir jugando y siempre tienen coñas. La cornada que sufrí en Torrejón fue la más grande, me partió el cuádriceps por la mirad, pero la peor fue la de Pozuelo, que me pilló el abductor y me afectó a la safena y la femoral”, comenta.

Si en el mundo del fútbol se va abriendo camino, en el de los toros ya ha dejado su huella. Tanto, que fue reconocido en Valladolid por unos aficionados en su debut en Segunda B con el Adarve. “Me llamaron por el mote que tenía como recortador y al final del partido hasta se echaron unas fotos conmigo”.

Tras la primera victoria en la categoría, Parra afronta un derbi muy especial para él en el Fernando Torres, ya que es de Fuenlabrada. “Si siempre estás muy motivado, esta semana más aún”. Pese a que la primera victoria tardó en llegar, nunca ha dudado del equipo: “Siempre nos he visto bien, desde la pretemporada, aunque no ganásemos”.

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