El chaleco antibalas de Keylor

2
1002

Estamos a veintitantos de agosto y Keylor Navas sigue siendo el portero titular del Real Madrid. Algunos se lo fumaban ya para la Supercopa de Europa, aunque a última hora les hizo la cobertura la no inscripción de Courtois para esa competición. La inmensa mayoría de la humanidad futbolística lo dejaba en el banquillo para el debut liguero de la escuadra que dirige Julen Lopetegui. Vaya, el tico también ocupó los palos del marco merengue en el duelo contra el Getafe. Entonces será en Girona, o como mucho en la visita de ese Lega que hace unos meses profanó el estadio Santiago Bernabéu. En cualquier caso, ocurra lo que ocurra, para el Madrid-Atleti de finales de septiembre Keylor ya no será el guardavallas número 1 del Madrid, se asegura desde las tertulias radiofónicas, las charlas de bar o los tintos de verano bañados por el cloro de las piscinas.

Keylor, cuestionado desde antes de su llegada al Madrid, sigue haciendo lo mismo de siempre: entrenarse como un cabrón, creer en él, rezar, apoyarse en su familia y ganar Copas de Europa. Cuestionado por todos, desde el número uno del club hasta el matrimonio con abono de la fila 7 del fondo norte, pasando por decenas de columnas de opinión. La historia de Keylor en el Madrid da para una serie de varias entregas. El guión contará que Keylor ha sobrevivido a todo: a un ataque masivo de avispas asiáticas. A un fusilamiento en el que las balas le silbaron las orejas pero terminaron agujereando la pared. A un terremoto de 9 grados en la escala Richter. A la picadura de la Oxyuranus microlepidotus, la serpiente feroz, la más venenosa y letal del planeta. El inmortal Navas ha batido a todos. Llegó a estar con una pistola en la sien y cuando le iban a dar el remate de gracia, la bala se encasquilló en forma de fax.

Dicen algunos que Keylor Navas no está ni entre los diez mejores porteros del mundo. En fortaleza mental y profesionalidad no encuentro a nadie mejor que él. Y en la resistencia de su chaleco antibalas, tampoco. En los últimos tres años el costarricense ha sido enterrado vivo y muerto. Y siempre ha reventado los clavos del ataúd. Él no se va a rendir. Él no lo va a poner fácil. Veremos si sale también victorioso de esta cruenta batalla.

2 comentarios

  1. Pero como se puede ser tan sensacionalista yo soy el del chaleco vimos el accidente como ocurría no a tres metros a 100 yo y la del coche blanco y avisamos al 112 el señor bajo sin ningún rasguño y después de esperar que llegar los bomberos nos fuimos por un camino que no indicó un alcorisano . Unos 500 metros de camino

Dejar respuesta

Escribe tu comentario
Por favor, introduce tu nombre

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.