CARLOS S. BLAS | “El fútbol de Míchel”

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Michel I de Vallecas es una bendición para el Rayo Vallecano. Hay que cuidarlo, mimarlo, apoyarlo y respaldarlo. Hasta el momento sus números no son brillantes, aunque es necesario adjuntar asterisco: cómo cogió al equipo. Perdió en Getafe, empató en casa contra el Reus, palmó en Cádiz y por fin estrenó su casillero de triunfos a la cuarta en la visita del Oviedo. También el de goles, tras 283 minutos de sequía. Me da absolutamente igual. Me explico. Este artículo está basado en algo mucho más profundo que los resultados. El cambio ha sido bueno. El plan de acción de Michel es bueno. Y estoy firmemente convencido de que va a servir para evitar el temido descenso a Segunda B.

Michel, leyenda del club y valioso conocedor de las entrañas de la actual gestión, está obsesionado con una palabra: CONSTRUIR. Una intención admirable habida cuenta del clima de crispación y profundo pesimismo que invade a la inmensa mayoría de rayistas. Michel no acuna esas peticiones cargadas de demagogia provocadas por la desesperación. La gente ha pedido que se juegue con los muchachos del filial o que quince futbolistas del primer equipo se vayan a la grada. Michel no participa de eso… y acierta. Hizo rápido el diagnóstico y está aplicando el tratamiento, que pasa por la construcción. Construir significa hablar mucho con los jugadores, los auxiliares y los empleados. Construir significa recuperar a actores que estaban perdidos para la causa. Construir significa que un tipo pequeño, menudo y con cara de niño entre en el vestuario e imponga respeto a todos los que están allí. Construir significa crear un plan de acción basado en jugar mejor al fútbol. Construir significa inyectar a futbolistas como Trashorras (menudo pase interior anoche en la jugada del penalti), Javi Guerra, Lass, Dorado o Ebert el veneno de la competitividad. Porque para decir que todo es una mierda el Rayo no necesita entrenador.

Nadie puede discutir que Michel es rayismo. Que es uno de los pocos personajes de la hermosa historia de la franja al que hay que escuchar de pie y con los oídos abiertos. Si alguien duda, que se fije en la imagen que custodia este texto. Ese rayismo incluye sus ojos vidriosos en la sala de prensa cuando habla del ambiente de Vallecas, su beso en la cabeza al bendito Fran Beltrán cuando es sustituido (qué imagen más hermosa, joder) y hasta esa clase que se le cae de los bolsillos vestido con una camisa de veinteañero ligón. Llamadlo “michelismo” o como os plazca, pero todo eso cuenta. Tener a Michel I de Vallecas en el banquillo no es algo baladí. Tener a este tipo como director de sueños es maravilloso para todos los rayistas.

Dicho esto, en el fútbol se eleva a etiqueta sagrada eso de los huevos, el coraje y la actitud. Claro que el Rayo no se va a salvar sin compromiso ni ganas. Pero para conseguir el objetivo lo más importante es jugar mejor al fútbol. La propuesta de Michel es magnífica. La que necesitan estos jugadores y la que ha hecho del Rayo una marca durante el último lustro largo. Apenas se ha destacado que los primeros veinte minutos del choque frente al Real Oviedo fueron deliciosos: movilidad, rapidez, profundidad por los costados, capacidad de robar el balón con rapidez, actividad constante. Reminiscencias de tiempos dulces. Ése es el juego que quiere activar Michel, al que dejó muy preocupado que en el Carranza el equipo compareció con la mente en la clasificación… o la clasificación en la mente. Michel busca compromiso. Pero Michel busca, sobre todo, fútbol. Porque con fútbol hay tiempo de sobra para amarrar la permanencia y preparar un proyecto digno la próxima campaña en el balompié de plata.

Nadie mejor que Michel para saber lo que es que una franja roja te cruce el pecho. Y que te haga sufrir, llorar, cabrearte, mandarlo todo al carajo, vomitar fuego en contra de aquellos que ya no te representan. Pero Michel, héroe vallecano, que conoce al detalle las tuberías del actual Rayo, ha venido para construir. Para transfundir fe a un vestuario que pasó de la sobreexcitación de Sandoval a la tristeza de Baraja. Con dedicación, tranquilidad y mucho trabajo. Tengo la absoluta seguridad de que Michel va a salvar a este Rayo. Pero si no lo logra, que el Rayo se vaya a Segunda B con un muchacho como él es mejor a que se vaya con otro cualquiera.

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