Foto: José Gallego.

Jacobo Sanz tocó con los dedos lo más alto del fútbol. Con el Valladolid de su tierra y con el Getafe jugó en Primera más de una treintena de partidos y con el PAOK de Salónica luchó por títulos y jugó competición europea. Un sueño que se vio truncado por las lesiones. Y de una forma tan brusca que tuvo que estar varios meses incluso sin poder andar por los dolores. “Poco a poco caes en una depresión, te vas montabdo tus películas, crees que no vales para nada, es duro. He trabajado con psicólogos y lo he pasado mal, no se lo deseo a nadie”, reconoce.

Un mundo de campanillas que se desvanece de la forma más inesperada. “Yo estaba jugando Champions, octavos de UEFA y dos años después estoy en casa. Me opero, no sale bien, hacemos una segunda operación, estoy cinco meses sin poder ni andar por los dolores… Estuve casi dos años hasta que por fin he mejorado. Antes era impensable que pudiera golpear el balón”, dice.

Un topetazo contra la realidad que le hace valorar ahora mucho más lo vivido antes: “Ahora, después de todo, te das cuenta de que cuando eres futbolista todo es maravilloso. Te conocen, firmas autógrafos, te sigue la prensa, la televisión… Pero de repente estás en tu casa y ves que todo lo de detrás desaparece, que los amigos que pensabas que tenías no los tienes, que era todo por interés. Donde más lo he notado es en España, en Grecia sí he tenido apoyos de mucha gente, del PAOK incluso. Cuando eres jugador no te das cuenta de lo afortundao que eres”.

Ahora se ha pasado al banquillo

Foto: José Gallego.

Tras la pesadilla, Jacobo es ahora un hombre nuevo, con la ilusión recuperada. Forma parte del cuerpo técnico de Inter de Madrid entrenando a los porteros y tiene su propia escuela. “Uno intenta aportar su experiencia, inculcar los valores que ha vivido. Es algo similar, no es lo mismo, pero estás en contacto con los porteros, que es lo que he hecho siempre”, señala. Eso sí, reconoce que este trabajo es más sacrificado: “No tiene nada que ver. Ahora salgo de los entrenamientos y edito vídeos, planifico sesiones… Cuando eres jugador vas al entreno y ya. Llevo un año en esto y me está gustando”, reconoce a Elgoldemadriz.

De momento, los resultados están acompañando. Dos goles encajados por el equipo en siete partidos es un gran balance. “Ver reflejado el trabajo en eso es una satisfacción. Miguel Ángel y Santi, aunque no esté jugando, es una gran satisfacción”, apunta Jacobo, que destaca la dieferencia entre la actualidad y su etaopa de jugador: “Cuando subí a Primera con el Numancia no teníamos entrenador de porteros y ahora hay casi en cada equipo de Tercera. Eso hace que el nivel vaya subiendo”.

Animal competitivo, Jacobo busca ahora seguir progresando como entrenador: “Mi objetivo es llegar, como de jugador, pero apneas acabo de empezar, tengo mi escuela. Nadie llega de repente y le ponen arriba. Mi objetivo es pelear por títulos y jugar UEFA y Champions, es el objetivo marcado, pero acabo de empezar, todavía queda mucho”.

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