Nos asaltan estos días reportajes de toda índole sobre el bicentenario del levantamiento del pueblo madrileño frente a la tiranía francesa así como del nuevo espíritu surgido del Mayo de 68 y no puedo evitar comparar estos acontecimientos con los que protagonizamos 21 Personas hace ya cinco años. Al igual que nuestros antepasados se rebelaron contra la injusticia y los abusos de poder, renunciando en muchos casos a todo lo que tenían, muchos de los que hoy hacemos El Gol de Madriz también abandonamos nuestros sueños ante lo que consideramos un acto cobarde y vil. Algunos nos han tachado por ello de ingenuos, de idealistas e inmaduros, pero lo cierto es que, a mi juicio, lo que hicimos fue un acto puro de amistad, de gratitud a la confianza que habían depositado en nosotros durante tantos programas de radio.
El tiempo nos ha proporcionado una nueva perspectiva desde la que mirar todo lo que hicimos bien y menos bien durante esos intensísimos días, en los que parecíamos auténticos revolucionarios llevando pancartas a los campos, contactando con ONG’s y editando panfletillos de denuncia; pero personalmente me enorgullezco de lo que nació de todo aquello: una gran familia formada por personas que aman el fútbol modesto, movidos por valores muy humanos y que a raíz de esa insurrección pueden dormir todas las noches con la conciencia bien tranquila.
Evidentemente para varios de nosotros abandonar ese programa supuso cerrarnos definitivamente las puertas de una emisora de radio que nos había permitido disfrutar como nunca de nuestra profesión. Personalmente, en esa casa he vivido momentos imborrables en mi memoria como ese ascenso del Rayito en Vallecas frente al Extremadura acompañando al inolvidable Salamero, esos golitos del por entonces imberbe Sergio Pachón en un Butarque que no paraba de “vibrar”, esos viajes con el Sanse por tierras gallegas y asturianas o esos baños en el “jacuzzi” de Lacasta antes de entrar cada mañana en el estudio. De hecho, no puedo negar que cuando suena esa sintonía los domingos a las 11 todavía se me encoge el corazón. Pero con todo, creo que la renuncia ha merecido la pena porque gracias a ello he conocido el lado más humano de la profesión periodística, a gente capaz de perder dinero y tiempo de ocio con su familia con tal de contar a los demás lo que pasa sobre un terreno de juego. Me ha permitido, en fin, entablar amistad con auténticos fanáticos de este deporte, que lejos de moverse por lo económico hacen su labor de forma altruista y con una sempiterna sonrisa en la cara.
Respondiendo a quienes no veían futuro en esta iniciativa, hemos conseguido entre todos convertir a nuestra web en un referente para aficionados, jugadores, técnicos y directivos que se ven menospreciados, jornada tras jornada, por los “grandes” medios. Alentados constantemente por el corazón y el cerebro de este proyecto, nuestros queridos Fuentes y Perea, acudimos cada fin de semana a los campos madrileños para dejar constancia de las alegrías y penas vividas en torno a un balón. Y lo seguiremos haciendo porque gracias a la confianza de cada vez más personas, El Gol de Madriz está más vivo que nunca y a punto de iniciar una nueva etapa plena de ilusión.
No quiero terminar sin agradecer el apoyo que hemos recibido en estos cinco años de numerosos clubes para no caer en el desaliento, de medios amigos como El Iceberg que nos han facilitado el trabajo, de grandes profesionales de otros medios que han contribuido en la sombra al crecimiento de esta web y, por supuesto, de ese interminable listado de personas que se han ido sumando desinteresadamente a los que iniciamos esta andadura hasta crear la mejor redacción del mundo.
Si el programa que abandonamos voluntariamente hace cinco años no hubiera desechado esa fantástica iniciativa de los galardones anuales, en este último lustro no habría dudas en el ganador del premio al mejor equipo: el de El Gol de Madriz.
|