Hablar de Gonzalo Iglesias es hablar de clase, de talento, de fútbol con mayúsculas. Con una sonrisa recuerda sus orígenes, su fichaje por el Real Madrid con 10 años (tras jugar en el equipo de su colegio y un año en el Pozuelo), su llegada con 18 a un Móstoles plagado de veteranos, su marcha al Real Murcia donde con el filial marcó el gol del ascenso, otro salto de categoría con el filial del Villarreal… Recuerdos que hoy se han convertido en experiencias vitales que se ven con otra perspectiva desde que en verano decidiera retirarse definitivamente del fútbol en activo.
En Madrid, el Móstoles, el Trival y el Navalcarnero han marcado su trayectoria, con un pequeño paso por el Alcobendas Sport. Al primero de ellos llegó muy joven, tras salir de la cantera madridista, en la que tuvo como compañeros a Borja Valero o Soldado, con los que aún mantiene relación. “Fue el primer contacto con el fútbol fuera del transatlántico que es el Real Madrid. Allí pude coincidir con Robles, Magano, Marcos Jiménez o Toni, con el que cerré el círculo al estar juntos hasta mi retirada en el Navalcarnero”, comenta.
Con los azulones logró el ascenso a Segunda B frente al Rápido de Bouzas en la 2004/05. Después se fue al Villarreal, en el que llegó a entrenarse con el primer equipo bajo las órdenes de Pellegrini y ascendió a Segunda B en la 2006/07, y al año siguiente al Murcia, que fue donde más cerca estuvo de dar el salto. “Me quedo con la espina de no haber sido profesional. Allí estuve muy cerca. Marqué el gol del ascenso con el filial a Segunda B y el primer equipo estaba en Segunda. Cuando me llamaron, pensaba que iba a ser para seguir y me dijeron que no contaban conmigo. Tenía 21 años y ahí vi que se me escapaba la oportunidad”, recuerda.
En su regreso a Madrid volvió al Móstoles y de ahí pasó al Trival, uno de los clubes que le ha dejado más marcado. Con otro momento especial, el ascenso en La Canaleja frente al Arenas. “Es la época más especial, fueron cuatro años con un ascenso histórico y con un cariño brutal a muchos compañeros y muchísima gente del club. Aún mantengo mucho trato con Kike, Álvar Herrero, Raúl o Bustarviejo y por supuesto con Joaquín, con el que he podido disfrutar en mi última etapa en el Navalcarnero”, señala.

Esa última etapa en su carrera, como rojiblanco, también ha sido muy especial. La pasada campaña, el Navalcarnero logró por primera vez en su historia la permanencia en Segunda B. “Se han portado siempre fenomenal conmigo y me han dado mucho cariño en los momentos complicados de las lesiones”, apunta.
A sus 32 años ha decidido dar un paso al lado, centrándose en su labor como empresario, que ha compaginado con la de futbolista. “No me apetecía jugar en otra categoría que no fuese Segunda B. Creo que me voy con un gran sabor de boca del fútbol, en el que he conocido a mucha gente. Quiero tener un recuerdo mi especial para Héctor, que ha sido mi hermano en el deporte”, concluye.

2 comentarios

  1. Mi mayor orgullo es haber compartido varias facetas con una gran persona ,Gran deportista y mejor jugador de fútbol en su carrera deportiva . Te vas del fútbol por que según tu te ha llegado la hora pero reconociendo que durante esta etapa as disfrutado.sabes que te deseo lo mejor en la vida y que aquí me sigues teniendo UN FUERTE ABRAZO

  2. Que grande eres Gon, sabes perfectamente quién soy, no cambies nunca porque eres especial. Nos queda tu clase dentro y fuera del campo, pero sobre todo tu amistad.
    PD, las tostas y mojitos del believe son espectaculares jeje

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