El Rayo estuvo a punto de empatar en el estadio del campeón de Europa en el minuto 93. Disputó ese partido sin cuatro de sus jugadores fundamentales: RDT, Trejo, Kakuta y Amat. Querido hincha rayista, vamos a utilizar la máquina del tiempo. Piensa qué hubieras sentido hace cuatro meses si te dicen que en diciembre ibas a leer las primeras dos frases de este texto.

De acuerdo, eso ya no vale. No sirve porque el contexto es bastante delicado. A falta de tres fechas para el final de la primera vuelta, el Rayo suma diez puntos. Ha ganado dos partidos, ha perdido diez y ha encajado casi dos dianas por velada. Se encuentra a cinco puntos de la salvación, marcada por dos clubes que pocos piensan vayan a bajar a Segunda División. Si atendemos a la lógica tartufa de los rivales directos, el F5 de la tabla muestra un -8 con el Leganés, -10 con el Eibar, -10 con el Pucela, -11 con el Girona, -12 con el Levante y hasta -15 con el Alavés. Nadie puede obviar que la situación es angustiosa. El salvavidas franjirrojo pasa por las próximas seis jornadas, cuatro de ellas al calor sofocante de Vallekanfield.

Míchel resiste. Pocos saben si por la convicción de la dirigencia o por evitar el gasto económico de la rescisión y el recambio, que siempre cobraría bastante más que el técnico vallecano. Han echado al entrenador del que tiene por detrás y también a los entrenadores de los que tiene por delante. En un escenario así, los que tenemos un entorno rayista y en nuestra cotidianidad hablamos del Rayo todos los días, encontramos opiniones de todo tipo. Desde el que confía ciegamente en el proyecto e incluso regresaría con Míchel a la plata, hasta el que humilla al entrenador en redes sociales con comentarios que jamás debería recibir una leyenda de la franja roja.

Mi opinión importa poco, pero yo creo que Míchel debe seguir. Para mí el Rayo ha de ser diferente a otros clubes en algunas cosas, y una de ellas es la confianza en un proyecto más allá de los resultados coyunturales. Es más, pienso que sería una magnífica decisión desde la entidad reforzar la figura del comandante ampliando su vinculación contractual con el club. Sí, precisamente ahora. Lo peor que le podría pasar al Rayo Vallecano esta temporada es descender a Segunda, algo asumible siempre y cuando ese hecho venga enmarcado en un proyecto global sólido. Es un profesional novel con mucho margen de crecimiento. Pero creo que Míchel tiene capacidad, fuerzas y rayismo para continuar en el banquillo del Rayo Vallecano. Sí, yo soy de los que piensan que el rayismo también suma, aunque los críticos más ácidos utilicen ese plus como el anticristo del profesionalismo.

Este Rayo tiene costuras. Como comentamos en verano, la baja de la dupla Unai-Fran es terrible. El equipo acusa también el mal momento de Trejo, la ausencia eterna de Kakuta, los pocos minutos de Velázquez, la decepción del efecto Advíncula y la incapacidad de activar mecanismos defensivos colectivos, algo clave para que un equipo pequeño conquiste sus objetivos. Cobeño pelea la vuelta de Unai López y escarba en el mercado para concretar algún otro fichaje que suba el nivel global del equipo. Al Rayo de Míchel le falta algo básico: jerarquía. Resulta difícil entender por qué el club no apostó de verdad por la contratación de Coke Andújar, un tipo con fútbol, oficio, carácter y liderazgo. Todo eso lo tiene Alberto García en el vestuario, pero en el campo este déficit es alarmante. La misión es difícil, por sensaciones y también por puntaje. En el último lustro la permanencia se ha cifrado en 30, 32, 39, 35 y 40 puntos. Este curso la cosa pinta más para cerca de los 40 que de los 30. Veremos.

He dejado para el final lo más importante. Podéis pensar que Míchel es un fenómeno o es una ruina. Que merece buscar el último salvavidas o que debe ser rescindido antes del duelo contra el Levante. Que es bueno, malo o regular. Que lo está haciendo bien, mal o regular. Que la culpa es suya o de otro o simplemente compartida. Que la cuerda aún es dura o que ya está rota. Todas las opiniones con respeto y argumentos son válidas. Pero sí os quiero transmitir que desde fuera es penoso leer las cosas que se leen de Míchel en las redes sociales. No merecería esos comentarios, etiquetas y proclamas ni aunque el Rayo llevara 0 puntos en el casillero. Este muchacho es una leyenda. Y ni siquiera el profesionalismo más salvaje y menos sentimental debe enterrar eso. Ser diferentes a los demás quizá sea un quimera. Pero caer en las bestialidades del resto no casa con los valores que debe divulgar el hincha de un sentimiento tan especial.

2 comentarios

  1. Comentario éste que trata varios temas interesantes sobre los que reflexionar… Para empezar, quizá habría que reconocer que, tal vez, los aficionados del Rayo en su gran mayoría no seamos tan “especiales” o diferentes a los de cualquier otro equipo, y es que cuando las cosas van bien, el sol siempre brilla con más intensidad, eso pasa en todas partes.
    Al igual que comentan otros rayistas, hay decisiones de Michel que no termino de entender y creo que deportivamente hay mucho que mejorar (no hablemos ya de lo extradeportivo que no es el caso ahora… ¿o sí?) pero puedo escribir muy claro que jamás insultaré a un entrenador, jugador (del equipo que sea), árbitro o aficionado, menos aun a Michel, que sentimentalismos aparte, el año pasado hizo historia como entrenador al quedar primeros en la tabla y haciendo un fútbol a años luz del resto de equipos. Michel es historia, el presente y por qué no, también el futuro del Rayo.
    Los valores del fútbol y de la sociedad sólo se enfocan en los resultados y en la apariencia, no importa la intención, el trabajo ni la fe en lo que quieres o haces, si triunfas eres válido y reconocido, si no, pasas a ser invisible.
    Seguramente el error esté en relacionar fútbol moderno con valores, pero cada cual lleva esta afición a su manera, y si me tengo que ir a segunda con Michel, Alberto o cuatro gatos ilusos en el estadio, prefiero eso a traicionar a “mi gente”, que dicho sea de paso, les considero totalmente capacitados para revertir esta situación. Por cierto, no estaría de más que todo este activismo en redes sociales se orientara hacia el lugar en el que se encuentra el verdadero problema del Rayo Vallecano, que no es otro que sus dirigentes, los cuales, sí que han demostrado y con creces que no están capacitados para llevar un club de primera división. Si realmente queremos al Rayo y exigimos dignidad y resultados, deberíamos empezar por ahí.

    Un placer leerte Carlos!

Dejar respuesta

Escribe tu comentario
Por favor, introduce tu nombre

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.