El futbolista argentino volvió a los terreno de juego con una victoria.

Conversación a corazón abierto con un pepinero de adopción.

Un reportaje de: Carlos Sánchez Blas.

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Cuando tengo que entrevistar a un futbolista argentino me invaden los prejuicios. Unos cuantos, además. Pero todos ellos positivos. Sí, a veces (pocas) los prejuicios también son buenos. Y yo me planto delante de nuestro invitado argentino convencido de que enfrente tengo a un buen conversador. A un muchacho que me va a contar historias chulas, que madura inquietudes más allá del fútbol. Que va a provocar que la entrevista se me haga corta y que voy a recoger un buen material para los lectores de Elgoldemadriz. No me equivoqué en nada. Martín Maximiliano Mantovani (San Miguel, Argentina, 30 años) es un defensor titular (indiscutible) del Club Deportivo Leganés, pero ante todo es un tipo que guarda en la mochila de la vida historias que merecen ser contadas.

Elgoldemadriz: Atlético de Madrid, Cultural Leonesa, Atlético Baleares, Real Oviedo y Leganés. 7 años en el fútbol español dan para mucho. Y eso que el aterrizaje fue turbulento, ¿no?
Mantovani: Cuando llegue al Atleti, probé durante la pretemporada y me dijeron que contaban conmigo, pero necesitaba la doble nacionalidad, en mi caso conseguir el pasaporte italiano. Viajé a Bolonia para realizar los trámites necesarios y allí comenzó una aventura vital de esas que no se olvidan.

Elgoldemadriz: Cuenta, cuenta.
Mantovani: Se supone que en el aeropuerto de Bolonia me tenía que estar esperando una persona para recogerme, pero allí no había nadie. Llamé a mi contacto por teléfono y me dio las señas de un hotel en el que se supone que había 5 brasileños en la misma situación que yo. Eran las 5 de la mañana, yo no tenía ni idea de italiano y agarré un taxi rumbo a esa dirección. Era más una casa que un hotel, y digamos que cuando vi a los 5 chavales pensaba que me iban a quitar el poco dinero que llevaba encima (risas).

Elgoldemadriz: Tremendo.
Mantovani: Pues aún hay más. A la mañana siguiente tuve que viajar repentinamente a Milán para resolver los trámites, estuve dando vueltas hasta hacer lo que debía, algo que aún hoy me parece asombroso porque no hablaba ni “papa” de italiano. Al volver a Bolonia olvidé dónde estaba exactamente el piso, caminé por la ciudad de arriba abajo durante 4 horas y media en plena madrugada… y al final llegué de casualidad. Al día siguiente me cambié de piso y estuve tranquilamente terminando trámites hasta que tocó volver a España.

Elgoldemadriz: ¿Y qué ocurrió la durante última noche allá?
Mantovani: Bueno, no podía quedarme en el piso y decidí pasar la noche en el aeropuerto porque mi avión salía a las 8.30. Cuando fui a coger el autobús estaban de huelga, era medianoche y el primero no salía hasta las 6.00. Tomé la decisión de esperar en la estación de autobuses rodeado de indigentes y personas sin techo. Llegado el momento, agarré unos cartones y me eché entre ellos para pasar inadvertido. Creo que dormí 20 minutos en toda la noche (risas). Y encima cuando ya estaba en el embarque casi me quedo en tierra porque decían que mi billete estaba mal o no sé qué. Una locura de viaje que afortunadamente aún puedo contar hoy con una gran sonrisa.

De estafado a adorado

Menos gracia le hace recordar la surrealista historia que tuvo que padecer en el Real Oviedo. Fue engañado con vileza por uno de esos golfos que se cuelan en las entrañas del bendito balompié. Ese impresentable, llamado Hugo Turallas, se inventó una operación en la que el Nancy francés abonaría 200.000 euros al Oviedo para hacerse con los servicios del jugador. Llegado el momento, ni hubo reunión, ni hubo acuerdo, ni hubo oferta, ni hubo nada de nada. El intermediario desapareció del mapa y Mantovani pasó “seguramente el peor momento de mi vida. Estaba desesperado y cuando me puse en contacto con gente que vivía en Madrid me transmitieron que ese personaje era un estafador y ya había engañado a otros compañeros. Yo también estaba en ese amplio círculo de víctimas”. Detrás de cada sufrimiento el destino esconde una hermosa sorpresa. Curiosamente por culpa de un malo de película Martín Maximiliano Mantovani comenzó a escribir el gran libro de la triple M. La triple M del Club Deportivo Leganés.

Elgoldemadriz: Dale, pepinero.
Mantovani: Pasé un momento muy jodido. Una vez aclarado todo, el Real Oviedo decide cederme al Leganés. Fue hace más de 2 años y aquí sigo, ascenso a Segunda División mediante. Muy, muy feliz, viviendo a tope está linda etapa.

Elgoldemadriz: Es emocionante comprobar cómo se ha despertado la parroquia pepinera, cómo se ha creado esa emocionante simbiosis entre el futbolista y la grada…
Mantovani: Sí, sí, sí. El club lo ha hecho muy bien durante muchos años y no había tenido la suerte de ascender, pero hay mucha gente apoyando, transmitiendo hacia afuera una buena imagen de la entidad. Yo que estoy dentro lo vivo cada día, y me pone muy contento y muy orgulloso porque aquí la gente es muy trabajadora.

Elgoldemadriz: ¿Te sientes el actor más carismático de este Leganés? Y digo actor en toda la acepción de la palabra 
Mantovani: No, no, no. A pesar de que tuve mi etapa de actor el año pasado no pasa de eso, ¡eh! (risas). Tengo ya 30 años y dentro del vestuario tengo mi reconocimiento. Me hace mucha ilusión tener agrado de cara a la afición y se agradece mucho que la gente se vuelque con uno. Pero en el equipo somos varios los que por así decirlo somos las cabezas, y el grupo en general es muy bueno.

Elgoldemadriz: Martín Mantovani tiene un pasado antes de llegar a España…
Mantovani: ¡Claro! Una etapa muy bonita. Era en un fútbol amateur de Argentina, jugaba para llegar a ser alguien, para intentar lograr algo en el fútbol. Un fútbol humilde, en el que sólo valía el esfuerzo y en el que te tenías que poner una meta para poder llegar a ser reconocido o al menos jugar en una división importante, como puede ser ahora la Segunda División de España. Aprendí muchísimas cosas… aprendí valores.

“Iba a dejar el fútbol, pero entonces apareció en mi camino Juan Eduardo Esnaíder”

Elgoldemadriz: Ángel de la guarda Esnáider.
Mantovani: Así es. Coincidimos en un club argentino del Mar del Plata que se llama Cadetes de San Martín. Él trabajaba allí y después de un campeonato me transmitió la posibilidad de probar en el Atlético de Madrid. Fue una sorpresa, le estoy eternamente agradecido. Pasado el tiempo todavía nos vemos acá en España todos los meses. No me gusta perder el contacto con la gente que me ha ayudado y se ha portado bien conmigo. Además, fíjate lo que es la vida que cuando aparece Esnáider en mi camino yo ya tenía decidido dejar el fútbol.

Elgoldemadriz: ¿Cómo?
Mantovani: Sí, sí. De colgar las botas a hacer una prueba con el Club Atlético de Madrid. Era una decisión meditada y ya la tenía tomada, iba a dejar el fútbol. El fútbol tiene cosas buenas, como ésta, y cosas malas que yo también he padecido en mis carnes, como la historia del pasaporte, la estafa del supuesto intermediario o la corta etapa que pasé en Rumania, donde tuve mil problemas, con intentos de cambio de contrato incluidos. En la vida hay gente con maldad. Yo me quedo con lo bueno, como haberme topado con Juan Esnáider.

Elgoldemadriz: Un futbolista con carácter, Esnáider.
Mantovani: Un argentino loco, pero con dos huevos (risas).

Salvación… y nada más

Al Leganés no le gusta salir de casa, cuando lo hace el frío cala sus huesos. Ha cosechado sólo 2 puntos en 8 envites como forastero, aún se resiste esa primera victoria a domicilio. Pero tras muchos años fuera del fútbol profesional los blanquiazules caminan en línea recta y con la cabeza alta por el largo y tortuoso camino que hay que recorrer en el fútbol de plata. Cerca de la Navidad y por tanto del ecuador del curso, el “Lega” está fuera de los puestos de descenso.

Mantovani: La Segunda División es una categoría muy larga. Nos ha costado arrancar y hoy en día aún tenemos pendientes los partidos como visitante.

Elgoldemadriz: ¿Para qué está este Club Deportivo Leganés?
Mantovani: El primer objetivo de un equipo que recién acaba de ascender es siempre la permanencia. Es verdad que en esta Segunda el nivel de los clubes es muy parejo, pero primero, permanencia. En lo personal pienso que podemos tener equipo para estar más arriba y hacer cosas importantes, pero a día de hoy sólo hay que pensar en salvar la categoría.

Elgoldemadriz: Corazón pepinero en España, ¿cuál es tu equipo del alma en Argentina?
Mantovani: Yo soy de River Plate. A ver si ganamos ahora la Copa Sudamericana (1-1 en la ida en Medellín, Colombia ante el Atlético Nacional).

Elgoldemadriz: El fútbol argentino se ha acostumbrado a la violencia y a las muertes en los estadios. ¿Cómo estás viviendo los hechos acontecidos durante los últimos días en España?
Mantovani: Me ha sorprendido, claro. Y lo que me gusta de aquí es la repercusión que tiene en los medios de comunicación, que se cuentan las cosas como son. En Argentina es diferente, y eso que se convive con la violencia diariamente. Hay que sacar a esta gente del fútbol, todos fuera del campo.

Uno contra uno

Un delantero “patapalo” como yo contra la muralla infranqueable del Leganés. Lo único que le pido al lector es que no cuestione la inquebrantable voluntad del entrevistador, de calidad mejor ni hablamos. A ver qué sale.

Elgoldemadriz: ¿Música?
Mantovani: Yo no soy de tocar, a mí me dijeron siempre que como músico soy un buen futbolista (risas). Pero me encanta escuchar el rock argentino, aunque también pongo reggaetón. ¡Variedad!

Elgoldemadriz: ¿España?
Mantovani: Sé que estamos pasando una crisis, pero cuando uno viene de fuera se da cuenta de las expectativas y posibilidades que te abre un país como España. Estoy encantado con la vida de aquí.

Elgoldemadriz: ¿Palabros argentinos en el vestuario del equipo?
Mantovani: El “boludo” no falta, y el “vamos carajo” tampoco nos abandona nunca (risas).

Elgoldemadriz: ¿Ascenso?
Mantovani: Inolvidable. Un cúmulo de sensaciones que no se pueden explicar, una explosión de cosas bonitas. Una alegría tremenda.

Elgoldemadriz: ¿Un defensa argentino?
Mantovani: Roberto Fabián Ayala. Y de los del fútbol actual me encanta Sergio Ramos.

Elgoldemadriz: ¿Messi?
Mantovani: Brillo.

Elgoldemadriz: ¿Kun Agüero?
Mantovani: Potencia.

Elgoldemadriz: ¿Maradona?
Mantovani: El mejor de todos. Me paro en su parte futbolística, que fue increíble. Si vamos más allá, encontraremos muchas cosas negativas.

Deliciosa charla con la triple M del Club Deportivo Leganés. Martín Maximiliano Mantovani, un muchacho que a sus 30 años ha vivido más rápido que la inmensa mayoría de futbolistas profesionales. Su libro personal contiene páginas entre cartones, estafas e intimidaciones rumanas. Pero también letras doradas coronadas por un ascenso inolvidable y una vida feliz en Madrid. Mantovani mola. Y mola que Mantovani vista la remera pepinera, qué demonios. ¡Vamos carajo!

2 comentarios

  1. Buenas,
    “(…) Ese impresentable, llamado Hugo Turallas (…)”…
    Lo primero de todo, felicidades por la entrevista: es un jugador y persona ejemplar.
    Les escribo para referirme a la estafa de la que habla Martín, en la que hay muchos más afectados por un estafador cuyo nombre completo es Hugo Daniel Turallas Viera. Fueron varias las personas y futbolistas afectados (todos modestos), como por ejemplo Jose Manuel Martínez (Lugo Fuenlabrada) o Brunno Amorim (CD Mostoles URJC) a los que truncó una carrera prometedora y muchos sueños…
    Si quieren, pueden contactar conmigo y les daría más detalles (documentos falsos, etc). Creo que desde los medios de comunicación se deben dar a conocer estas circunstancias con 2 objetivos principales:
    1.- Que no vuelva a ocurrir: prevención
    2.- Que se haga justicia: imagen de limpieza en el deporte

    Gracias.
    Saludos.
    Jose.

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