El presidente del Comité de Árbitros de la RFFM hace balance del inicio de su mandato en una temporada marcada por algunos aspectos polémicos

El pasado mes de julio, José Luis Lesma López fue nombrado presidente del Comité de Árbitros de la Federación Madrileña. Avalado por sus 21 años como árbitro, siete de ellos en Segunda división, busca abrir una nueva etapa al frente del colectivo arbitral. Sus primeras líneas maestras son claras: “Quiero cambiar la mentalidad sobre el mundo arbitral, que sea mucho más abierto, que todo el mundo sepa que con los árbitros se puede hablar porque son deportistas como cualquier otro. También quiero mejorar el colectivo arbitral”.

Un cambio de rol en el que entiende que la responsabilidad es un elemento común: “Cuando sales a arbitrar, tienes esa responsabilidad de hacerlo bien ese partido y sabes que tus decisiones son mediáticas, en el caso de Segunda que es donde pitaba yo… Ahora la tengo no sólo de dirigir bien el Comité, sino que tengo una Federación detrás con 100.000 licencias y 1.400 árbitros. Ahora, cualquier acción tiene una repercusión grande”.

“soy partidario de que los árbitros se entrenen con los equipos de tercera para que se conozcan”

Una de sus ideas principales es trabajar en el acercamiento entre los árbitros y los jugadores y clubes, incluso con iniciativas revolucionarias. “Se retomaron las reuniones de antaño con clubes de Segunda B y Tercera, pero, desgraciadamente, no acuden los clubes. Fueron todos los árbitros de Tercera, pero apenas cinco clubes. Queremos que haya acercamiento, pero los demás deben poner de su parte y entender que es bueno que nos juntemos y conozcan las normativas que les explicamos a los árbitros, que vean que se puede hablar con ellos, que haya esa cercanía y no parezca que son los enemigos. Soy partidario incluso de que los árbitros entrenen con los equipos de Tercera entre semana para que se conozcan”.

Una labor, la arbitral, para la que reconoce que se necesita un alto grado de preparación: “Hay cosas que se pueden enseñar y otras que no. Para llegar alto en el arbitraje hay que tener unas condiciones muy concretas. No sólo se les valora lo físico y lo técnico, sino también lo psicológico, lo personal, cómo se comporta, sus amistades, un cómputo de muchas cosas porque es una labor importante e ingrata y hay que tener una personalidad muy fuerte para aguantar muchas cosas. Yo he recibido amenazas de muerte a través de mi madre. Tienes que tener talante para aguantarlo”.

Foto: Mark Weaton

Aun así, entiende que el error es algo que acompaña a los árbitros y asegura que también tiene sus consecuencias: “El árbitro es humano y se equivoca. El que dice que en un partido no se ha equivocado miente, todos lo hacemos. Lo que intentamos es trabajar para que esos fallos sean lo menos trascendentes posibles. Cuando no hacen bien las cosas, se les sanciona. No por no pitar un penalti, porque es un fallo de apreciación, sino cuando cometen un fallo técnico. Cuando no reflejan en un acta con veracidad lo que ha pasado y lo podemos demostrar, por supuesto se le sanciona. Hay 150 árbitros sin pitar, con la necesidad que tenemos, porque no han pasado pruebas físicas o técnicas”.

Lesma López no evita entrar en casos concretos, como la polémica durante el Los Yébenes-Alcobendas Sport, en el que un jugador local chocó la mano del colegiado tras lograr su equipo el gol decisivo. Para el presidente de los árbitros: “Arbitrar no es fácil, hay que saber gestionar un partido. Nemes, si baja la mano y hace un gesto de reprobación, hubiera acabado con el tema. Aun así, no hay nada que justifique pensar que ese gesto fue provocado por el árbitro y que el comportamiento de los jugadores fuera tan inapropiado”.

“Me siento señalado, aunque es lo que menos importa. Me duele que intenten usar mi figura y situación para atacar al colectivo”

Bastante más dolido se muestra a la hora de hablar sobre la vinculación que tenía hasta su nombramiento con el Inter de Madrid y las suspicacias que esto ha generado. “Sacamos de quicio temas personales míos con la realidad del colectivo arbitral para justificar en algunos casos que no les salen las cosas. Lo fácil es acusar de que el árbitro va dirigido. De 29 árbitros, bajan 10. Nadie puede pensar que va a jugarse un descenso. Me siento señalado, aunque es lo que menos importa. Me duele que intenten usar mi figura y situación para atacar al colectivo”.

A la hora de señalar referentes, Lesma López pone de ejemplo a Gil Manzano y al madrileño Del Cerro Grande: “Da gusto verles arbitrar. Siempre sonríen porque disfrutan haciendo lo que les gusta”. Su objetivo es intentar que los árbitros madrileños vuelvan a estar presentes en los más altos niveles, aunque para ello hay que preparar un trabajo a largo plazo: “Mi puerta está abierta a todos los equipos y quiero que podamos volver a tener árbitros en Primera y Segunda, que Madrid vuelva a su nivel. Son de los que mejor nivel arbitral tienen, pero poco a poco hemos ido envejeciendo. En Tercera nos cuesta encontrar un árbitro menor de 24 años. Este año, además, hay un informador en cada partido de Tercera, algo que antes no era así. Se busca que sean ex árbitros, que han estado ahí, que tienen conocimientos y son jóvenes”.

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