Malo, malísimo partido del Real Madrid Castilla en su visita al Nuevo Pasarón. Los de Solari (que podría tener las horas contadas) no pusieron ninguna oposición al cuadro granate, que marchaba por debajo de ellos en la clasificación, y que en el caso de haber tenido algo más de gol, hubiera logrado una goleada casi sin despeinarse. Tan nefasto fue el partido blanco, que para ver su primera ocasión de peligro, hubo que esperar al minuto setenta y nueve, con todo ya decidido. Y solo tuvo dos.

Desde el inicio se veía que no iba a ser la tarde de los cachorros blancos. Lo único que han sabido hacer durante la última temporada y media es adueñarse del balón, aunque sea la mayoría de las veces para tocarlo en horizontal sin ningún peligro; y ni tan siquiera eso lograron. El Pontevedra demostró tener mucha más calidad y potencial de la que indica la clasificación, y desde el inicio, los granates mandaron sobre el césped. Poco a poco, los de Luisito se fueron haciendo dueños de la situación, dominando el balón, y jugándolo con mucho criterio en campo contrario. Sin ser un ciclón, los locales eran muy superiores a un Castilla, que parecía más a verlas venir que a otra cosa. Los de Solari apenas pasaban de campo propio, y el área rival parecía territorio prohibido. El guardameta Edu podía haberse subido a la cercana grada del fondo, para disfrutar con mejores vistas del partido de su equipo, ante un rival completamente dócil.

Dado este desarrollo del juego, no hay que decir que los gallegos monopolizaron las ocasiones de gol. Que se fueran sin anotar al descanso, fue en gran parte culpa de Belman, que demostró ser el mejor portero de las últimas tres temporadas del filial. El meta alicantino les quitó tres goles cantados a los locales, en disparos Añón (remate a bocajarro a menos de un metro y disparo lejano despejado con el pie al estilo balonmano) y Jorge Hernández con un disparo lejano. Además el propio Jorge Hernández y Etxaniz enviaron dos remates por fuera, rozando los palos.

El segundo tiempo fue más de lo mismo. Si acaso, el Pontevedra salió con más fuerza y decisión en búsqueda del gol, no fuera a ser uno de esos partidos que perdonas y lo acabas pagando, y acordándote de ello a final de temporada. Así, Prosi y Añón probaron con centros laterales nada más salir de vestuarios, y a los siete minutos, Añón hizo justicia en el marcador. Tras un córner botado a la derecha de Belman, el mal rechace de la zaga le cayó al central Adrián León, que centró al segundo palo. Por el camino, el balón tocó en la cabeza de Cristo, y en el segundo palo, con el pecho, cayéndose, y casi sin querer, Añón introdujo el balón en el fondo de la portería visitante.

El gol calmó en parte las ansias de gol de los granates, que una vez ya por delante en el marcador, metieron una marcha menos. Aunque a un ritmo algo menor, el Pontevedra continuaba siendo amo y señor del encuentro, y siguió creando ocasiones de gol, casi por inercia, ante un Castilla desnortado, que deambulaba más por el campo que otra cosa.

Cumplida la hora de partido, llegó el que acabaría siendo el último tanto del partido. Y al igual que ocurrió en el primer acto, vino precedido por la falta de contundencia de la zaga blanca a la hora de despejar. Álex González centraba desde la banda derecha, y en el intento de despeje, el balón acabó yendo hacia el segundo palo. Desde allí, Miguel Ángel lo devolvió al palo contrario, donde apareció un ex castillista como Berrocal, que en el primer balón que tocó (había salido hacia apenas quince segundos), dio la tranquilidad definitiva a su equipo.

Con el 2-0 el Pontevedra definitivamente se relajó, y aunque seguía teniendo el control del partido, el Castilla hizo un tímido acto de presencia. Los de Solari tocaron algo el balón, esterilmente, puesto que tan solo fueron capaces de crear dos ocasiones de gol. La primera fue a once minutos para el final, en un centro de Álvaro Tejero (quién sino) desde la línea de fondo para Cristo, que Edu le quitó echándose prácticamente encima. Para la segunda oportunidad, hubo que esperar al quinto de añadido, y fue un remate de cabeza de Campuzano desde el punto de penalti, a la salida de un córner. En la siguiente jugada, Álex Martín tuvo que sacar sobre la línea el 3-0, en la que fue última jugada del partido.

 

PONTEVEDRA Edu; Miguel Ángel, Goldar, Adrián León (A), David Castro; Kevin, Prosi; David Añón (Marcos Álvarez 71’), Jorge Hernández (Carlos Ramos 81’), Álex González; y Etxaniz (Berrocal 65’).
RM CASTILLA
Belman (A); Álvaro Tejero, Manu Hernándo (A), Jaime (Álex Martín 12’), Reguilón; Jaume, Óscar; Mancebo (Franchu 62’), Toni (Campuzano 67’), Cristo (A); y Dani Gómez (A).
GOLES 1-0 Añón (52’); 2-0 Berrocal (65’).
ÁRBITRO Vicente Moral, Alfonso. Colegio castellano-leonés. Mandó retirar a los recogepelotas, ya con 2-0.
INCIDENCIAS Nuevo Pasarón, unos 600 espectadores.

Dejar respuesta

Escribe tu comentario
Por favor, introduce tu nombre