FICHA TÉCNICA |
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Aouate; Cendrós (A), ramis, Chico, Cáceres; Joao Víctor, Tisone (A); Pereira, Castro (A), Víctor (Martí 83´); Hemed (Ogunjimi (A) 72´). |
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Casillas; Arbeloa (Kaká 58´), Ramos, Pepe, Marcelo (Coentrao (A) 58´); Lass (Higuaín 46´), Xabi Alonso; Callejón, Özil, Ronaldo, Benzema. |
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1-0 Hemed (38’)
1-1 Higuaín (71´)
1-2 Callejón (84´)
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Pérez Montero, Mal. |
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Iberostar Estadi. 20.000 espectadores |
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“El Mallorca es lo más importante” argumentaba Mourinho ante lo que se le viene encima en breves fechas. Sin duda, era el toque de atención para los suyos ante empresas de máxima envergadura próximas a afrontar y que parecen de mayor enjundia que el duelo ante un rival a priori blando y cómodo como parecía ser el Mallorca. Pero nada más lejos de la realidad porque los de Caparrós jugaron como nunca, como un verdadero equipo, concentrados y conscientes de que la solidaridad y el esfuerzo en la mayoría de los casos suele dar buenos réditos; y a eso se encomendaron.
Los bermellones demostraron que su técnico poco a poco está consiguiendo armar un equipo muy consistente que finalmente, si sigue en ese camino, logrará su objetivo de atar la permanencia. El inconmensurable trabajo de los rojillos propició que la sensación fuese que el Madrid no había aparecido por el césped del Iberostar. Nadie brillaba, no había quien cogiese la manija e intentase crear juego, ni siquiera el perenne Xabi Alonso. Tampoco Ronaldo, del que no se tenían noticias porque la peleona zaga local no le permitía visitar la portería de Aouate con la facilidad que él deseaba. El israelí vivía cómodo y los de Caparrós cada vez tenían más fe en sus posibilidades.
Los blancos se ocupaban más de alejar la pelota que de crear juego y eso no lo desaprovechó el Mallorca. La desidia de la zaga terminó pagando su justa penitencia cuando Castro, tras un córner, le puso la pelota a Hemed que con un certero testarazo batió a Casillas. Justo premio para aquellos que no habían cedido ni un milímetro de terreno y con una encomiable actitud peleaban cada pelota como si fuese la última. Y así se fueron los mallorquinistas al descanso, con ventaja.
La reanudación pareció recordar lo del Bernabéu ante el Málaga, reprimenda y cambio de piezas, aunque en esta ocasión el único movimiento fuese el de Lass por el goleador Higuaín. No había tiempo para la especulación y era necesario meter pólvora. Mou Pobló la ofensiva cercenando la zaga y confiando en la calidad y pegada de una delantera letal. Pero el sufrimiento continuaba porque los locales se aferraban con todo a su gol; defendían, corrían, apretaban y eso hizo que poco a poco la gasolina menguara.
Fue Özil quien le puso el balón al “pipa” para que las tablas volviesen al marcador y la ansiedad se alejase de un equipo que andaba angustiado porque no sabía cómo meterle mano a los rojillos. Premio a la valiente decisión de Mou porque los de Caparrós ya andaban más que justos, sin resuello. Higuaín, a poco del final, peleó un balón que parecía perdido y que Benzemá remató sin fortuna, el rechace lo aprovechó Callejón para batir de nuevo a Aouate y firmar una victoria que los merengues tuvieron que trabajar hasta el final. El susto fue importante y el mensaje evidente, lo de que no hay enemigo pequeño es cierto y quizá esa, además de los puntos, sea la lección que deben asimilar si quieren conseguir su objetivo de conquistar la liga.
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