Un delantero vive de goles y Rubén González, conocido futbolísticamente como Moro, volvió a encontrarse este domingo con la felicidad que produce meter el balón entre las mallas.
Su labor participativa fue decisiva para que su equipo, el Club Deportivo Fortuna, empatara en los minutos finales frente al Móstoles. Algo que consiguió tras múltiples intentos, alguno de ellos despejado en línea de gol por sus rivales.