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Antonio Tapia en un partido en el Fernando Torres |
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Cerca de 3.500 kilómetros es lo que separa Fuenlabrada de Moscú. Es la distancia que deberá recorrer Antonio Tapia de la Rubia (25 años), hasta hoy preparador físico del Fuenlabrada, se ha liado la manta a la cabeza y emprende una nueva aventura, tan prometedora como atrayente: marcharse al CSKA de Moscú. Su buena labor al frente de un conjunto azulón que lidera la tabla de su grupo no ha pasado desapercibida para los mandatarios moscovitas, que han hecho al malagueño una oferta, muy atractiva en el aspecto deportivo, que éste no ha podido rechazar.
No se va a ciegas, a pesar de las diferencias lógicas de la cultura y el idioma, “el preparador físico es Paulino Granero, con el que coincidí en el Real Betis y que habló de mí a los responsables del CSKA Moscú. Me reuní con ellos, me han visto trabajar y les he convencido. Mi función será la de recuperador de lesionados, aunque también se ha tenido en cuenta mi titulación como preparador físico y fisioterapeuta”.
Su decisión, muy sopesada, la ha tomado “porque no tengo ataduras familiares que me lo impidan.”. Sonríe cuando se le cuestiona sobre los consejos que le haya podido dar su padre, el consagrado técnico Antonio Tapia, conocido por entrenar, entre otros, al Málaga, Polideportivo Ejido, Real Betis o Tenerife, “que está más nervioso que yo. Hemos hablado en los últimos días más que en todos los años que llevo en Madrid”.
En su Málaga natal y también en Madrid deja a sus familiares y amigos, y no le cuesta deshacerse en elogios y agradecimientos hacia los dos clubes, Atlético de Madrid, dónde también ha trabajado como recuperador de lesionados, y Fuenlabrada, en los que ha militado esta temporada. De los primeros, “quiero agradecer especialmente el apoyo y las facilidades que me han dado Carlos Cascallana, Julián Muñoz y Carlos Aguilera”.
Del Fuenlabrada se marcha apenado, “el equipo está arriba es capaz y va a hacer grandes cosas y tendré que vivirlas desde la distancia. Quiero agradecer también su apoyo y lo fácil que me lo han puesto a toda la plantilla, a los dos entrenadores que he tenido, Antolín Gonzalo y Antonio Rivas, al resto del cuerpo técnico, a todas las personas que trabajan en un club tan familiar, que me han tratado muy bien, a Manolo Hierro y, sobre todo, al consejo de administración del club, con Miguel Ángel Arto a la cabeza”.
Tras disfrutar de unos merecidos días de descanso, Tapia marcha el fin de semana a Marbella, dónde el conjunto ruso aún permanecerá tres semanas más ultimando su preparación para el compromiso de Champions, el próximo 21 de febrero, en Moscú, ante el Real Madrid. “Voy preparado para todo lo que me encontraré allí, mucho frío y muchas cosas nuevas, pero me atrae mucho el reto”.
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