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Emilio Ferreras, míster del Getafe B. (Foto: archivo)
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Hace apenas diez temporadas el Getafe estaba en Segunda División B. Era el primer equipo y su pretensión era conseguir cotas mayores. Tuvo su premio y hoy en día se encuentra cómodamente aposentado en la élite del fútbol español, pensando, además, en su vuelta a la competición en Europa en el próximo curso.
Pero la historia se repite y los getafenses volverán a estar presentes en la categoría de bronce, aunque esta vez con su filial, consiguiéndolo por primera vez en su historia. Pecaré de vanidad, pero así lo pienso y quienes me conocen lo saben, al decir que siempre lo tuve claro, que el ascenso era más que posible. Gran plantilla, estupendos jugadores, inmejorable organización a nivel de club y… Emilio Ferreras.
Parto con ventaja al hablar del técnico del ascenso. Puedo presumir de su amistad y de conocerle bastante bien. De ahí que mi confianza en que lo que finalmente se ha conseguido fuera plena.
Sus detractores le acusan de visceral, pero esa visceralidad es una de sus virtudes. Gran profesional, con una inmejorable visión de fútbol, Ferreras sabe sacar lo máximo de sus jugadores, gusta del buen juego, les mantiene en tensión en todo momento. Ha sido futbolista, dicen que de los buenos, aunque le gustaba poco correr, y sabe perfectamente lo que siente un jugador antes, durante y después de un partido.
Personalmente es un entrenador comprometido con el club, que siempre va de cara y que se amolda perfectamente a todas las circunstancias. No le gusta venderse en exceso ante los medios de comunicación, prefiere seguir confiando en que su labor como entrenador le dará los frutos merecidos en un futuro, esperemos, no muy lejano. Por de pronto, ha conseguido los que pocos pensaban y, como argumentaba Bedoya ayer en Onda Madrid tras el partido, ha sido motivar y tener en todo momento la ilusión en su plantilla.
El capitán getafense se refería a su entrenador, cuando peor estuvieron, les hizo “buscar la mierda del caballo”, siendo optimista. El chiste se refiere a dos hermanos que reciben distintos regalos el día de su cumpleaños. Uno es pesimista y recibe una pistola y empieza a pensar en todo lo malo que le puede pasar con ella. El otro es optimista y le regalan una “mierda”. Cuando le preguntan que hace tan contento y que está buscando, el optimista dice “buscando al caballo que me han regalado, porque aquí está la mierda”. Si no es así, es parecido, Emilio.
No cabe duda que el ascenso del Getafe B ha sido un triunfo colectivo y que Emilio Ferreras ha sabido ir al mando como nadie. Enhorabuena, amigo.
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