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¡Delibasic de mi vida!

No fue en el SoccerCity de Johannesburgo, sino en el Stadion Podgorica City de la capital de Montenegro. No tenía a Xavi o Casillas como compañeros, sino a Jovetic o Bozovic. Y no es lo mismo clasificar a tu equipo para la repesca que ganar un Mundial por primera vez. Pero lo que el jugador del Rayo Vallecano Andrija Delibasic vivió tras anotar el empate a dos ante Inglaterra que permitía a los montenegrinos clasificarse para disputar la repesca que lleva a la Eurocopa del próximo verano en el último minuto del encuentro, es muy parecido a lo que sintió Iniesta cuando marcó el tanto que nos hizo campeones del Mundo.

"He llorado de emoción. Es el tanto más importante de mi carrera", confesaba el propio balcánico a la mañana siguiente. Para hacerse una idea…Montenegro es un país que existe oficialmente desde 2006. Sí nuestra comunidad de Madrid tiene 6 millones y medio de habitantes, Montenegro no llega a los 700 mil.

Lo dijo en la previa su compañero y jugador de la Juventus de Turín, Vucinic, y, aunque mucha gente quiso crear polémica con ello, el propio delantero del Rayo lo confirmaba tras el partido: “Nuestra generación ha vivido la guerra. Me acuerdo de lo que sufrí cuando era un niño. Por eso no tenemos miedo a nada”. Esta generación que juega ahora en Montenegro y que vivió la guerra de los Balcanes, tiene un carácter especial que les permite, para lo bueno y para lo malo, tener una valentía especial, una inexistencia de miedo a la hora de abordar gestas deportivas.

‘Deli’, que además de decir siempre que cuando juega con su selección intenta representar al Rayo en el panorama internacional, tiene ese ADN montenegrino. Delantero a la antigua usanza que ha cumplido siempre que Sandoval o su selección ha necesitado de él. Le caracteriza su rostro serio por norma, tono bajo de voz, paso firme, siempre sincero y el respeto y el trabajo como escudo, que es lo que ha hecho que se gane el cariño de la afición vallecana.

Si José Antonio Camacho no hubiese nacido en Murcia y lo hubiese hecho en algún lugar de los Balcanes, sería exactamente en Montenegro. El gol de Delibasic proclamó la locura en Montenegro y estoy seguro que algún periodista o comentarista montenegrino gritó, pero esta vez cambiando el protagonista, como Camacho lo hizo con el gol de Iniesta en la final del Mundial: “¡Delibasic de mi vida!”.

Escrito por Jesús Ruiz Gómez el 12/10/2011
 
 
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