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EL Real Madrid ganó en el Coliseum de Getafe |
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Hace unos días escuché en la radio a un tertuliano que exclamaba: “¡En la vida y en el fútbol correr es de cobardes!”. Seguramente lo decía invadido por ese extraño espíritu y casi proceso demagógico conocido como ‘La fiebre del Brasil del 70’.
Dicho proceso febril llena al periodista, aficionado o incluso profesional del fútbol, a creer que en este deporte se puede ganar andando, poniéndole magia y buen fútbol y dejando de lado el esfuerzo físico…porque “correr es de cobardes”.
En el fútbol, para llegar al éxito es igual de necesario el esfuerzo físico, la entrega sobre el campo, una buena condición física…como la habilidad, la calidad con el balón en los pies o la inteligencia para entender y ver el juego…
Aquel Brasil del Mundial de 1970 en México, aquel Brasil de Pelé, Jairzinho, Tostao, Carlos Alberto, Rivelino, etc. era más de lo segundo que de lo primero. Por ello en la memoria general quedan las repeticiones de esos goles como el de Carlos Alberto en la final en la que, sí, prácticamente andando, y tras tocar muchos jugadores el balón, dejaron para la historia una obra de arte.
Pero de eso, a ser un cobarde por correr…
No creo que sea cobarde el Real Madrid. Ganó en el Coliseum al Getafe en un partido frío y sigue sacándole 7 puntos al FC Barcelona. Seguramente sigue manteniéndose mejor que su máximo rival porque en Liga los de Mourinho están… corriendo… más que los azulgranas, que en lo físico no andan finos.
No creo que el Atlético de Madrid sea cobarde. Desde que ha llegado Diego Pablo Simeone se ha situado en apenas cinco jornadas a dos puntos de los puestos de Champions. Primero poniéndole garra y compromiso al equipo –es decir, cerrando la sangría en defensa y… corriendo… más- y luego sí, sacando del baúl el fútbol que los jugadores atléticos tienen ahora y que también tenían antes cuando…no…corrían…
No creo tampoco que el Rayo Vallecano sea cobarde. Todo lo contrarío, si por algo destaca este equipo es por su propuesta siempre ofensiva. Pero vamos, que en Zaragoza también ganó porque hubo jugadores que…corrieron…de lo lindo. Casado es muy bueno, pone centros exquisitos, pero se deja todo subiendo y bajando la banda. Michu lleva diez goles, pero al menos la mitad son por las ganas y la fuerza que le pone el asturiano.
Así que de cobardes nada. Y menos si, como contra el Zaragoza, sale de titular Míchel. Cuando el capitán deja gotitas de su esencia como en la Romareda, debo admitir que yo mismo lucho contra el ataque de la nombrada fiebre.
Con Míchel me dan ganas (aunque no esté para 90 minutos) de hacer, como extraordinariamente cuenta Eduardo Galeano que hicieron los ingleses el día después de la apabullante victoria de la canarinha en aquella final del 70 ante Italia por 4-1, que casi como medicación se vieron obligados a titular las crónicas del encuentro con lo siguiente: “Debería estar prohibido un fútbol tan bello”.
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