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El Rayo realizó una gran temporada el año pasado. (Foto: archivo)
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¿Tenía la temporada pasada el Rayo la obligación de subir a Primera División? NO. ¿Contaba Pepe Mel con la quinta mejor plantilla de la categoría? NO. ¿Nos ilusionamos todos con las opciones reales que tuvo el equipo de protagonizar el gran “pelotazo” del fútbol español? SÍ, ROTUNDAMENTE SÍ.
No, estas líneas no aspiran a ser una lección de “Barrio Sésamo”, entre otras cosas porque Blas sin Epi no es nadie. Aunque a veces tengo la sensación de que no vendría mal enviar un DVD con entregas de la famosa pareja infantil a la zona noble del Estadio de Vallecas.
Se han ido del Rayo Diamé, Albiol, Enguix, Amaya, Llorens… En ningún caso se han podido fichar las “primeras opciones” porque no sobra el dinero. Se está intentando reforzar la delantera contrarreloj, con la cesión confirmada de Pacheco y la llegada más que probable de Rubén Castro, porque todos sabemos que sin gol es imposible estar entre los mejores de “Plata”. Y nadie debe olvidar que en la parrilla de salida salen equipos con más recursos que nuestro querido Rayito, como Real Betis (trasatlántico), Hércules, Real Sociedad, Recreativo, Murcia, Celta o Levante.
Se intuye que a los franjirrojos les va a costar arrancar, de hecho los partidos de pretemporada (sobre todo contra el Castilla y en Toledo) no nos han dejado buenas sensaciones. Con estos condicionantes que hemos repasado, ¿alguien se podría atrever a reclamar el ascenso? SÍ. A Pepe Mel se lo han pedido. Le han dicho que el Rayo ha de pelear este año por subir a Primera. Me puedo imaginar lo que ocurrirá como el arranque de curso no sea bueno y al Rayo se le ocurra encadenar un par de derrotas en las primeras jornadas de Liga.
Que se enteren en los despachos: ascender no es una obligación, sino un sueño. LOS PIES EN LA TIERRA, POR FAVOR
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