|
|
Pepe Mel fue destituído como entrenador del Rayo Vallecano. (Foto: archivo)
|
|
|
| |
|
Vaya por delante que Pepe Mel se habrá equivocado una vez más que el que más la haya cagado en el Rayo Vallecano. Que en ocasiones habrá actuado mal con algunos jugadores y la habrá pifiado en decisiones técnicas. Vaya por delante también que a medio plazo creo que su destitución es lo mejor para el Rayo y, sobre todo, para el propio Mel. Porque se había enamorado del Rayo, y cuando eso ocurre se traga con demasiadas cosas. Este año Pepe no fue justo consigo mismo, asumiendo como una obligación el ascenso, más por ir de la mano con el reto del Club que por convencimiento propio. Se queda con el resquemor de no haber entrenado a su Rayito en Primera división, un sueño que siempre tenía presente en sus pensamientos y en sus tertulias “futboleras”. Bastante ha aguantado en el cargo en un club tan especial y tan peculiar como el Rayo Vallecano de Madrid.
Se marcha un rayista. Un rayista que después del 0-3 del sábado estuvo dos noches sin dormir. Sabía que esta historia se terminaba. Que ya no volvería a dirigir un entrenamiento y que tendría que recoger sus cosas del Estadio. “Por fuera se muestra entero, pero por dentro está muy jodido”, me confesaba una de las personas que mejor lo conoce. Pepe Mel es un “enfermo”. Del fútbol y del Rayo. Cuando el equipo no subió en Eibar se llevó uno de los mayores disgustos de su vida. Durante los dos días siguientes quería olvidarse de todo, no tenía fuerzas para ponerse delante del rayismo y convencer a los aficionados de que ascenderían al año siguiente. Le dolía el fracaso. Pero a los tres días le llamé y ya tenía el proyecto otra vez en la cabeza. Me hablaba a borbotones, con la ilusión del primer día: “Tenemos que fichar en este y en aquel puesto y bla bla bla. Yo quiero entrenar al Rayo en Segunda”. Y así fue. Y quedará para siempre ese cántico que nos toca el corazón cada vez que se entona en Vallecas: “En Segunda B no te abandoné…”.
Sólo hay que echar un vistazo a los foros rayistas para leer lo que la gente piensa de Pepe Mel. Se le pueden reprochar muchas cosas, pero nunca que ha hecho todo lo que ha podido por su Rayo. Hace un año rechazó una oferta del Real Betis Balompié que le triplicaba el sueldo que cobraba en el Rayo. Del Betis, por aquel entonces un “Primera” y un club en el que lo había sido todo como jugador. Lopera le pidió que forzase su salida y Mel le dejó muy claro que él se quedaba en el Rayo, que nunca se comportaría así con el club que le había dado tanto en los últimos años. Y lo hizo aún sabiendo que si el equipo perdía en Zaragoza (al final 2-3) él estaba en la cola del INEM. Pepe Mel se ha tragado lo que pensaba cuando una y otra vez los Ruiz Mateos le han pedido que no hablara de los árbitros, y hasta ha firmado cartas en las que aparecía redactado que si veía otra amarilla podía ser destituido. Y Pepe Mel siempre ha entendido las peculiaridades de la familia Ruiz Mateos, como por ejemplo que el periodista José María García sea requerido por el dueño para que dé una charla en el vestuario antes de un partido.
A partir de ahora Pepe verá a su Rayo por la tele. Ya no convencerá a su mujer para que en los días líbres cojan el coche y viajen hasta la ciudad de su próximo rival para ver el partido en directo. Ya no pasará las horas delante de ese “chisme galáctico” que tiene en casa para ver los vídeos, editar las jugadas y estudiar los 43 partidos que le pasan del siguiente rival. Ya no recibirá el aliento de Vallecas cuando las cosas vienen mal dadas. Ya no recibirá llamadas desde Cataluña para advertirle que la familia Ruiz Mateos está “tocando” a otros entrenadores. Ya no volverá a renovar de año en año, como ha hecho toda su vida.
Repito que Pepe Mel se habrá equivocado por lo menos una vez más que el segundo. Pero es un tío con dos huevos. Que se ha hecho del Rayo, que ha sentido al Rayo y que junto a los jugadores y a esa afición increíble ha sacado al Rayo de la mierda de Segunda B. Con el equipo a 12 puntos del ascenso y con 4 de 21 puntos en los últimos partidos, los hinchas no entienden la decisión del club. Por algo será. No es el momento, pero le he prometido que cuando pasen unos días le voy a dar todas las páginas de los foros con los mensajes de ánimo del rayismo. Para que una noche cualquiera lo lea y compruebe hasta que punto ha calado entre la gente. Y puede que sea más una ilusión que una realidad, pero en mi fuero interno estoy convencido que algún día entrevistaré a Pepe Mel como entrenador de Primera división… en el Rayo Vallecano.
|