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Carlos Sánchez Blas, en un encuentro de la promoción de ascenso a Segunda, en el Santiago Bernabéu. (FOTO: ARCHIVO) |
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Escribo este “desahogo” mientras escucho a José Manuel Llaneza, Consejero Delegado del Villarreal, en Radio Marca. Un gestor ejemplar. “No nos enteramos de nada de lo que pasa en la Liga de Fútbol Profesional, allí lo manejan todo unos pocos. Pase lo que pase, en las votaciones siempre sale lo mismo. Ante la situación que vive el fútbol español, tenemos que poner las “pelotas” encima de la mesa. Lo que no puede ser es que se compren “Audis” cuando ni siquiera hay dinero para un utilitario”. Esto lo dice el principal dirigente del cuarto equipo de España. Así estamos. Sin fútbol. Sin soluciones. Sinrazón.
Pongo de ejemplo al Rayo Vallecano. Lo digo con dolor, pero también con convicción. De 100 motivos, por 99 no debería estar en Primera División. Así de claro. La gestión de los Ruiz Mateos ha dejado un socavón en las cuentas del club, pero 4 meses después de la llegada de Raúl Martín Presa la situación del Rayo acaricia demasiadas veces el surrealismo. Un administrador judicial que es/fue representante de futbolistas medita denunciar al entrenador, que a su vez desliza a través de su representante que el primero quiere “colocar” en el club a los que son/fueron sus jugadores. Después de un “pollo” descomunal, aparece en los medios el Presidente para afirmar: “Se ha exagerado todo, tenemos que estar unidos”. Beckett se pondría las botas en Vallecas. El absurdo.
"Pintad las líneas del campo. Repasadlas, por favor”. Eso pidió el otro día el árbitro del Rayo Vallecano B-Alcalá antes del partido. “No tenemos pintura”, le respondieron los ejemplares empleados del club. Jugadores y entrenadores sin contrato, ausencia de máquinas para trabajar en el gimnasio de la Ciudad Deportiva, atraco a mano armada a un técnico para robarle el coche, un jugador (Movilla) pidiendo a través de Twitter seguridad privada en el lugar de trabajo del primer equipo, periodistas “jornaleros” con 1001 dificultades para transmitir un partido de Segunda B… Son sólo algunas de las cosas que suceden en un club de Primera División. Pero lo más importante es que “hay que estar unidos”.
Repito: De 100 motivos, por 99 el Rayo Vallecano (ADRV) no debería estar en Primera División. Así de duro, así de claro. Clubes ejemplares han descendido por llevar una gestión saneada. La única razón positiva es, como diría Falcao, la “fanaticada”. Una fanaticada que se enorgullece de vestir la franja roja, una fanaticada que se avergüenza de que su club sea noticia día sí, día también por sucesos inconcebibles. Hablo del Rayo porque me toca de cerca, pero seguro que podría escribir más fascículos de otros clubes del fútbol profesional y amateur de España.
Las fanaticadas se comen la mierda de la coyuntura actual. Pierden el dinero de los vuelos, sufren para organizarse los viajes, pagan “religiosamente” su abono y nadie les asegura cuando comienza el espectáculo. ¿Os imagináis que sucediera eso con las entradas para el cine, el teatro o un concierto de música? Eso sí, seguro que las fanaticadas se consuelan cuando escuchan a inexpertos dirigentes gritar a los cuatro vientos que “hay que estar unidos”. Manda cojones, que diría Trillo.
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