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Iniesta, celebrando el tanto que le dio a España el título de Campeona del Mundo. (Foto: archivo)
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En la corta vida de éste que les escribe por primera vez, siempre hubo una ilusión. La ilusión se manifestó como una realidad un día de julio de 2010. España se alzó como campeona del mundo.
Curiosidades del destino, la gran victoria de nuestro fútbol no me pilló en casa. En un bar en la misma plaza del Staples Center, en Los Ángeles, los horrorizados viandantes vieron como una exhalación roja volaba y berreaba indescifrables canciones. ¿Era un pájaro? ¿Un avión? No, era un español celebrando por fin, una copa del mundo.
Millones de ‘pájaros’ se echaron a las calles para celebrarlo. El país más dividido, ese país que Amadeo de Saboya afirmó que jamás se pondría de acuerdo en nada, anocheció fundido en un abrazo universal. El abrazo del culé con el madridista, del vikingo con el indio, del sevillista con el bético, el país entero aparcando sus diferencias. La fórmula del “tiki-taka” que diría el gran Montes se impregnó en todos.
Ahora lo español estaba de moda, era lo superior. Todos alababan nuestro fútbol, el mismo Maradona se quedó mudo. España consiguió durante 120 minutos y millones de batallas atrás, dejar a una selección holandesa sin opciones, sin otra que la patada voladora de De Jong, que todo lo que pudo marca fueron sus tacos en el pecho de Xabi.
Campeona de Europa, récord de victorias FIFA, campeona del mundo. La selección de Iker, de Puyi, de Pique, de Xavi, de Xabi, de Cesc, de Villa, de Torres, de todos. El encargado de llevarnos a la gloria fue, como no, Iniesta. Navas vuela por banda, parece que pierde el balón pero Iniesta asegura la posesión con un taconazo, Cesc toca para Navas. Navas abre a Torres, centra, corta balón la defensa orange, pero aparece Cesc. Ve a Iniesta, gusiluz controla, dispara y marca, iluminando así las almas de millones de españoles, simpatizantes, o simplemente amantes del fútbol.
Así he decidido llamar a mi blog. Por ese instante en que todos dejamos nuestras diferencias y fanatismo aparte para hablar de fútbol, para amar el fútbol. No veréis aquí conspiraciones juedo-masónicas de calendarios ni de dopajes, lucharé porque no exista ni una gota de fanatismo. Trataré de hacer éste, un pequeño espacio de fútbol donde el que de verdad lo ame, pueda disfrutarlo durante un par de minutos.
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