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Fernando Torres, en el acto donde recientemente recibió la medalla de la ciudad de Fuenlabrada. (Foto: archivo)
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Afortunadamente, hablar del combinado nacional no es ninguna condena, aunque si lo parecen los continuos debates y especulaciones que publican los grandes medios ante la falta de noticias que echarse a la boca.
Antes de que se hablase del famoso patatal lituano, asaltó la inevitable pregunta del momento. ¿Debería ser Torres titular? Esta pregunta hizo que afloraran en mi mente aquellos tiempos de “Raúl selección” y “Baúl no selección”, y creo que por el bien de todos y por evitar agarrotamientos cerebrales debería ser despejada cuanto antes. Muchos no superaríamos otro bombardeo similar.
En primer lugar, nadie puede dudar de la calidad del “Niño”, y sus goles. Torres es ese jugador que puede desaparecer 89 minutos y matarte en el 90. Pero las cosas como son, Torres no está en su mejor momento. De hecho me apuraría decir que no está ni a la mitad de su potencial.
Las lesión tan grave que sufrió en su día y la excesiva mediatización de su fichaje por el Chelsea, han puesto a Torres en una delicada situación. Sus piernas no acaban de responder, y no ve puerta desde hace mucho, demasiado para él. La solución es incierta, pero se centra en dos opciones:
- Torres será el de siempre, y volverá para cerrar bocas, y marcará un hito como blue. Como hizo en el Atlético, Liverpool y Selección.
- Torres tendrá que adaptar su juego a las nuevas circunstancias, ser otro tipo de jugador. Sus registros bajaran, pero siempre mantendrá innata su clase y liderazgo, como Raúl.
Mientras esto ocurre o no, lo cierto es que si bien Torres siempre tendrá un sitio en la Roja, algunos están tirando abajo la puerta de la titularidad. Quizá estén llamados a empezar a contar de forma definitiva. Llorente y Navas se están confirmando como los estandartes de sus respectivos equipos y merecen su oportunidad como la tuvieron en su día nuestros campeones.
Parece que Pedro libera esa batalla, pero el arenal de Lituania podría ser un buen escaparate para los venideros. Sólo para valientes.
PD: Ya que no hubo primera, diré algo de segunda. Es un placer ver al Rayo jugar. Uno sólo puede sentir respeto y admiración por la actitud de la plantilla ante su situación.
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