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Mourinho ha tocado la tecla para hacer al Real Madrid campeón. (Foto: archivo)
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La semifinal de Champions que tan lejos veíamos hace tiempo ha llegado. Se enfrentan los que quizá, con permiso del gran United y del Schalke de Raúl, son favoritos a levantar el máximo estandarte europeo.
Hace tiempo, y no mucho, el resultado se nos antojaba claro. Pero entonces, un tal Mourinho dió con la tecla. Su experimento se empezó a fraguar ante el Athletic. Pepe adelantaba su posición y formaba parte del famoso trivote.
Una decisión en principio lógica, el portugués es muy rápido y un maestro de la anticipación. Su trabajo, junto al del general Alonso ayudó a desestabilizar el implacable juego blaugrana. Los madridistas ya pudieron ver en el Clásico que esta vez no tocaba “manita”, ni baño, ni sangría. Tocaba sudar y aguantar. La Copa no hizo más que mejorar las sensaciones.
Con esta filosofía, el mejor centro del campo del mundo no era capaz de sacar el balón a través de Busquets, no permitía conectar a Xavi y dejó completamente aislado al siempre superlativo Iniesta. El factor Messi fue neutralizado por ayudas dobles e incluso triples, que nos dejaron ver sensaciones en su rostro que ya no recordábamos: frustración y derrota.
Un Barça que sólo se acordaba de ganar perdió, y encima una final. El equipo queda tocado. No sería justo decir que también está hundido porque ya tienen una señora Liga en el bolsillo.
Mourinho ha dado con la tecla que le hace favorito, en palabras de Guardiola, ante el gran compromiso europeo en ciernes. El día de la Copa, la victoria del Madrid se pagaba tres a uno. Hoy, ambas se pagan a 2’60. El técnico catalán tiene que encontrar la contra-tecla, y Mourinho ampliar su leyenda.
Más emoción imposible. Señores, hagan apuestas.
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