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481, el autobús de Carlos Orúe

Konrad Adenauer, primer canciller de la República Federal Alemana, dijo que “la suerte es una flecha lanzada que hace blanco en el que menos  la espera”. Una afirmación con la que podrían estar de acuerdo los aficionados de Leganés y Carabanchel, dos equipos que esta temporada acumulan trayectorias bien distintas.

A Leganés y Carabanchel les unen muchos lazos. Más allá de su cercanía, son varios los jugadores y técnicos los que han saboreado ambos escudos.  Especialmente llamativa es la situación de la plantilla del “Cara”, que está plagada de ex pepineros. Una relación de amistad entre dos equipos con muchos paralelismos.

Tras lograr únicamente una victoria en trece jornadas, el banquillo del Leganés tiene nuevo inquilino. Carlos Orúe sustituye a un Miguel Álvarez al que le ha condenado la falta de efectividad del equipo. El juego preciosista de los blanquiazules no ha salvado de la quema al que ha sido víctima de la falta de resultados. El “Lega” ha sido como el niño del colegio que sabe más que sus compañeros,  pero que no aprueba el examen. Los pepineros se han resistido a aprenderse la lección al dedillo y han querido navegar con la bandera de la inteligencia y el buen juego. Ganó la picardía y la efectividad.

Con la práctica unanimidad en todos los estamentos del club, la baja no deja contento a nadie. Quienes han tenido la suerte de ver entrenar a este equipo conocen la efectividad de Rubén Navarro y destacan Aridane lo “bestia” que es. De nada sirve lamentarse, porque ahora toca reiniciar como si de un videojuego se tratase. Miguel Álvarez ha sido un caballero y se despide sin cobrar un euro de más. Sus actos en estos meses dan señales de su categoría humana. El devenir del equipo con Orúe no hará mejor ni peor entrenador al jienense. De hecho este equipo solo tiene margen de error hacia arriba, el suelo casi lo ha tocado.

¿Cómo va a mejorar un equipo que no quería la marcha de su técnico? Dinámica. No es fácil responder esta pregunta, pero el simple hecho de recibir a alguien que trae aire fresco para el día a día supondrá una motivación para unos jugadores algo descompuestos. Nuevos métodos y rutinas a las que adaptarse; ahora es muy importante el trabajo en lo psicológico, que los jugadores confíen en sí mismos.  Toca relajar esa presión que sumaba peso a las botas de los jugadores cada vez que se acercaban a gol. Carlos Orúe llega a un Leganés que ocupa puestos de descenso a la Tercera división.

Por su parte, el Carabanchel es líder en solitario justamente una categoría por debajo. Igual de llamativas son ambas coyunturas; nadie esperaba el mal inicio de los pepineros, pero tampoco ver a un recién ascendido como el Carabanchel encabezar la clasificación. La fortuna es algo ubicuo, no un don que unos puedan poseer como la velocidad o la fuerza. Mientras que los de La Mina pueden jactarse de que la suerte es algo que se trabaja  y que a ella se llega haciendo bien las cosas, en Butarque comenzaban a desesperarse. "Sólo nos falta acierto y eso no es trabajable. El futbol es gol y no lo tenemos", dijo Miguel Álvarez en su última rueda de prensa como entrenador pepinero.

Otra de las cosas que une Carabanchel y Leganés es el 481, el autobús que deberá llenar de combustible Carlos Orúe. El autobús de la suerte y al que tendrán que encomendarse los pepineros.

Escrito por Aitor Fernández Rodríguez el 17/11/2011
 
 
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