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Hola Tocapelotas. Sigues sin dar señales de vida, con tu famoso “Tocapelotas on Tour”, viajando por todo el mundo y pasando olímpicamente de los miles de lectores de Elgoldemadriz.com. Así que me vuelvo a poner manos a la obra, porque si te tengo que esperar…
Qué ganitas tenía de escribir sobre este asunto: LOS ÁRBITROS. Estoy cansado de escuchar que son humanos, que es muy difícil arbitrar, que pobrecillos y que son el “pim pam pum” de este negocio. Ya está bien, hombre. Vamos al “tomate”:
1º Su nivel es muy bajo, salvo contadas y extrañas excepciones, como Undiano Mallenco, el único que se salva en la actualidad.
2º Por lo general, muestran una prepotencia y una chulería en el campo intolerables. Los árbitros no están para perdonarle la vida a nadie, sino para ser jueces. Y punto. Mala señal ofrece el que tiene que recurrir a los malos gestos para imponer su autoridad.
3º No censuro sus fallos de apreciación. Es decir, entiendo que un colegiado no vea un penalty, o incluso se trague un “piscinazo” de un futbolista que le está intentando engañar. Pero muchos de sus errores son disciplinarios, por ejemplo no mostrar una tarjeta roja cuando ha pitado un penalty y es una ocasión manifiesta de gol. Lo saben y no lo juzgan bien. Lamentable.
4º Cobran como profesionales. Bueno, como profesionales de alto rango, con pingües sueldos y excelentes dietas por desplazamientos en España, y por Europa aquellos que gozan de la escarapela internacional. Y además comparten esos emolumentos con su profesión habitual fuera del fútbol. Datos más que elocuentes para entender que están expuestos a la crítica, aunque ésta sea severa. Siempre desde el respeto, por supuesto, las descalificaciones personales no tienen ninguna justificación.
5º Son un colectivo clandestino. No hablan, no opinan, no están, no se les espera… No, no y mil veces no. No les deja su patriarca Victoriano Sánchez Arminio. “Sí, señor” es la frase más repetida por los pupilos del cántabro, que lleva casi 3 décadas al frente del poco democrático sistema arbitral español.
6º Estoy harto, cansado de ver a pésimos trencillas exhibir sus defectos en las categorías de Segunda B y Tercera, para años después encontrármelos en Primera División pitando partidos importantes y liándolas “de todos los colores”. Es una vergüenza. Intolerable.
Son muy malos. Hacen lo que quieren. Tocapelotas, a ver si tienes gallardía y cuentas lo que te dicen tus colegas árbitros del Colegio Madrileño, y por qué no llegan a pitar al máximo nivel. Venga, da la cara, cuenta la verdad. Ay, qué pena, cuánto te cuesta decir las “verdades del barquero”. Como ésta: LOS ÁRBITROS ESPAÑOLES TIENEN UN NIVEL BAJO.
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