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Manu Hervás posa en el campo del Trenkwalder Admirade austriaco, su equipo actual |
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Manu Hervás comenzó la pasada temporada una particular aventura en Austria. El jugador, ex del Atlético y el Getafe, fichó por el Trenkwalder Admira, un histórico de ese país (ha sido 9 veces campeón de Liga y seis de Copa) que se encuentra en Segunda división. En su primera temporada, el equipo se quedó a dos puntos del ascenso y en ésta es firme líder, con seis puntos de ventaja sobre el segundo clasificado.
Sin embargo, Manu no está pudiendo disfrutar sobre el campo de los éxitos de su equipo. "En pretemporada surgió mi primer problema aquí. El club me pidió una rebaja de mi salario del 50%. Yo estaba dispuesto a ayudar de alguna manera, pero en la que las dos partes se vieran beneficiadas. Entonces, el club se cerró en banda y a día de hoy no me dejan jugar. No es una situación cómoda en ningún aspecto, pero creo que mi posición es la correcta", afirma a elgoldemadriz.com.
A sus 24 años, el centrocampista, que finaliza su vinculación con el equipo austriaco el próximo 30 de junio, ya tiene una amplia experiencia, tanto en Madrid como fuera. Tras comenzar a jugar tarde al fútbol, deporte que compaginaba con el tenis y el hockey patines, fichó a los 16 años por el Atlético de Madrid. Allí quedó campeón de Liga juvenil y llegó a entrenarse con el primer equipo a las órdenes de Pepe Murcia, el mismo técnico que le había dado la oportunidad de debutar en Segunda B. "Haber estado en el Atlético fue para mí algo vital en el desarrollo de mi carrera", asegura.
De esa época se queda, sobre todo, con la experiencia de jugar con la selección española sub 19: "Fue un premio que ni mucho menos hubiera podido imaginar. Verme rodeado de jugadores como Jurado, Silva, Arzo, Raúl García o Sisi fue magnífico, algo que nunca voy a olvidar".
Tras su salida del equipo rojiblanco fichó por el Lanzarote en Segunda B, antes de regresar a Madrid, al Getafe B: "Posiblemente, uno de los mejores años de mi carrera deportiva". Allí llegó a debutar oficialmente con el primer equipo en un partido de Copa del Rey ante el Burgos, junto a Juanfran, y a las órdenes de Michael Laudrup. "Fue una alegría inmensa, un momento que todo jugador sueña y no muchos pueden alcanzar. Sentí que el fútbol me daba algo con lo que siempre soñé", dice.
Estuvo en el club una temporada más, en la que llegó a entrenar también a las órdenes de Míchel ("un placer mayúsculo por su visión del juego y su manera de gestionar el grupo") antes de emprender una aventura en el extranjero que espera que tenga un final feliz. Algo que, a día de hoy, no parece tan fácil.
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