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El Vicálvaro sigue sin conocer la victoria. |
Foto: ARCHIVO. |
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Era el Estadio de Vicálvaro, Madrid, y no Punxsutawney (Pensilvania, Estados Unidos). Y era el 4 de octubre, y no el 2 de febrero. Sin embargo, los aficionados del Vicálvaro seguro que se sintieron como Phil Connors (Bill Murray) en el Día de la Marmota. El día que revive una y otra vez, una y otra vez en la película ‘Atrapado en el Tiempo’. Y no es extraño, porque el C.D. Vicálvaro no se parece al equipo solvente, con experiencia en la categoría, sin carencias en ninguna línea y con un entrenador solvente, que se le presuponía al inicio de la pretemporada. No. El equipo azulón es una escuadra sin juego, con graves carencias para lograr generar ocasiones de peligro en el área contraria (que no en la propia) y con problemas para defender las jugadas a balón parado. La misma clase de equipo que los aficionados del C.D. Vicálvaro llevan sufriendo en su estadio desde hace dos temporadas. Jornada tras jornada. En casa, siempre lo mismo, siempre el mismo guión, siempre el mismo Día de la Marmota.
Y el último partido contra la Unión Adarve ha sido más de lo mismo. En parte por sus propias carencias y en parte por el rival: el equipo del Barrio del Pilar es una escuadra solvente en defensa y contundente en ataque que ha sabido llevar al césped las numerosas jugadas diseñadas por su entrenador Pedro Martínez. Precisamente de una de esas jugadas de estrategia, de un córner, llegó en el minuto 14 su primer gol. Un tanto que fue concedido por Acedo Zayas a instancias de su asistente, y que descentró al Vicálvaro que, con más corazón que cabeza, no supo llegar con claridad al área contraria. De hecho, fue en la primera llegada clara, en el minuto 39, cuando un pase de Lillo dejó a Luismi frente al portero, quien no pudo hacer nada para impedir el gol. En la segunda parte, la Unión Adarve, sin alharacas, mantuvo a raya al Vicálvaro y explotó al máximo las numerosas oportunidades a balón parado. Aunque en el minuto 54 y en el 60 ya había avisado con dos ocasiones claras (la primera con un balón que se paseó por la portería y la segunda con un disparo lejano que golpeó en la base del poste izquierdo), hubo que esperar a un corner, ¡otro más!, para que Domingo consiguiera el tercer gol visitante.
Tras el tanto, el Vical intentó ir a por el partido y Romel, en la primera oportunidad que dispuso nada más pisar el campo -un saque de puerta que se le quedó corto a Josini-, consiguió la igualada. Poco le duró la alegría al Vical: dos minutos después, una prodigiosa estirada de Del Estal despejaba a córner un trallazo de Calleja desde 40 metros. Tras el consiguiente lanzamiento desde la esquina, nuevamente Domingo volvió a reivindicarse como delantero centro resolutivo, logrando el segundo gol de su cuenta y el tercero de su equipo. Todos ellos de córner. Con el gol, el Vicálvaro se volcó, sin éxito, en la portería contraria. El Adarve, con dos jugadores rápidos recién salidos del banquillo, Javi y Monte, pudo haber logrado al menos dos goles más, de no ser por el larguero en el minuto 86 y la magistral intervención de Del Estal en el minuto 88’.
En pleno descuento, cuando el Vicálvaro jugaba con un hombre menos tras la expulsión de Marcos Alonso, llegaría el tanto de Monte. Tras el partido, sólo queda por saber si los aficionados del Vical deben esperar un final feliz, como el de la película ‘Atrapado en el Tiempo’, o la misma tortura de luchar por la permanencia en el último tramo de la liga, como en las dos últimas temporadas. |