Dicen que los derbys (que por cierto abusamos mucho de esa palabra) son siempre calientes, con polémica, etc… No fue el caso de este Castilla-Sanse que acabó con el resultado inicial, y que de haber durado dos horas más; más que probablemente habrían repetido el mismo resultado. Aunque lo intentaron, ni unos ni otros fueron capaces de crear un gran fútbol ni entretener demasiado al personal.

Desde el inicio, se vio que se iba a repetir el mismo guión de los últimos partidos del Castilla. Dos equipos queriendo jugar, tocando mucho en horizontal, pero sin apenas profundizar ni crear peligro. Las defensas rara vez se vieron superadas, y cuando lo hicieron fueron más bien por errores propios que por méritos de los atacantes. Por los dos lados. El balón parado tampoco fue el aliado de ninguno de los dos equipos; puesto que apenas había interrupciones, y cuando se botaba algún córner o alguna falta, ningún equipo se vio en problemas.

Las ocasiones más claras del primer tiempo fueron para el Castilla; concretamente en las botas de Cristo. En su nueva posición de hombre referencia blanco (esta vez acompañado por Óscar, inventos de Solari), el nueve blanco tuvo dos de esas que parece más fácil meterlas que fallarlas. La primera a la media hora, sin oposición dentro del área pequeña, quizá lo vio tan fácil a centro de Franchu, que cuando no tenía más que empujarla la envió fuera. La segunda tras un nuevo centro de Franchu desde la diestra, que volvió a meter en el área Quezada, y que el delantero remató según le vino a las manos de Morales. El propio Franchu lo intentó desde fuera del área, rematando mansamente a las manos de portero. A balón parado, y casi de casualidad, la tuvo Óscar tras el rechace de una falta que parecía que iba fuera, y que acabó estrellándose en el palo. Por parte visitante, en el primer acto, tan solo Juanfran y Maganto tuvieron un par de disparos muy desviados, que no hicieron inquietarse a Belman.

El segundo tiempo, de primeras comenzó de igual manera: dos equipos que se disputaban la posesión del balón, tocándolo siempre por el suelo, pero sin capacidad de sorpresa. Sin embargo, con el paso de los minutos, el Castilla se fue haciendo con la manija del balón y del partido, jugando algo más en el campo rival; merodeando sin ningún peligro el área de Morales. Y caprichos del fútbol, cuando parecía que los locales comenzaban a dominar, llegaron las mejores ocasiones para los sanseros. A la contra, con mucho espacio para correr, con la velocidad de sus mediaspuntas, en apenas tres minutos (antes del comienzo de los cambios), los de Alfredo tuvieron tres ocasiones pintiparadas para adelantarse en el marcador. La primera fue para Rubén Mesa, desde la frontal, que se marchó lamiendo la escuadra. La segunda un mano a mano de Carlitos, que tras ganar la carrera a la zaga, a última hora vio como Tejero le quitaba el balón, con todo para marcar. La tercera, tras un centro de Maganto al punto de penalti, se marchó lamiendo la cepa del poste derecho de Belman, tras un toque sutil de Borja Díaz.

Las tres ocasiones y el carrusel de cambios animaron a los franjirojos, que pasaron a controlar la situación y a jugar en campo rival; ante un Castilla que comenzaba a desdibujarse, y sobre todo a perderse sobre el terreno de juego. Tan perdidos estaban los chavales de Solari, que perdieron tiempo en los cambios, a pesar de no tener un marcador favorable (o eso parece desde fuera). Dentro de este despiste generalizado blanco, los madridistas comenzaron a cometer faltas absurdas (tanto que el colegiado tuvo que pedir al delegado de campo un nuevo bote para marcar las faltas), que los sanseros colgaron una y otra vez al área, sin llegar a rematar. Los jugadores de Alfredo Santaelena realizaron movimientos tácticos  interesantes, pero el balón no iba hacia el destino deseado, sin volver a crear peligro. Es más, en el tramo final, la más clara fue para el Castilla, en un centro de Franchu que Nandi despejó sobre la línea. Esa, y dos disparos lejanos desde fuera del área que atrapó sin ninguna complicación morales, fue el pobre bagaje defensivo de los madridistas en su mal segundo tiempo.

En definitiva, un derby descafeinado, frio en la grada, en el ambiente y en el terreno de juego, en el que cada uno se llevó un punto, y en el que ninguno mereció mayor premio.

REAL MADRID CASTILLA Belman; Álvaro Tejero (A), Manu Hernando, Javi Sánchez, Reguilón (A); Franchu, Jaume, Seoane (Arturo 73’), Quezada (Mancebo 88’); Óscar y Cristo (Dani Gómez 65’).
SAN SEBASTIÁN DE LOS REYES
Carlos Morales; Saúl (A), Nandi, Neider (A), Juanfran; Toni Arranz (A); Carlitos (Zazo 77’) (A), Nacho Maganto (Fer Ruiz 63’), Borja Díaz (Bikoro 88’), Rubén Ramos; y Rubén Mesa.
GOLES No hubo.
ÁRBITRO Martínez Santos, colegio gallego. Amonstó al técnico visitante, Alfredo Santaelena.
INCIDENCIAS Alfredo di Stéfano, 760 espectadores.

 

Los Importantes 2017/2018
SAN SEBASTIÁN DE LOS REYES
3.
2.
1. Juanfran
E: Alfredo Santaelena 1

 

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