RM CASTILLA 2-3 NAVALCARNERO | El barquito deja de ser chiquitito

Nueva remontada del Navalcarnero, con la que se asegura la permanencia y puede comenzar a soñar; frente a un Castilla que fue de menos a más, pero que se vio perdido en el campo tras la expulsión de Manu Hernando.

2
1092
Foto: Deborah Iraurgui

Primera victoria del Navalcarnero en la Ciudad Deportiva de Valdebebas, que le permite comenzar a soñar con los pies en el suelo. Con los tres puntos obtenidos en la tarde-noche del domingo, los rojiblancos alcanzan los puntos de la salvación, y ahora sí, pueden comenzar a soñar solo con objetivos ambiciosos.

Desde el inicio el Navalcarnero mostró tener muy claro que quería y debía hacer. El sancionado Julián Calero dispuso de un 4-5-1, con las líneas muy juntas, evitando que el Castilla pudiese circular el balón con comodidad. Aunque los rojiblancos no ejercían una presión alta, si les era muy difícil a los merengues combinar en el campo rival. Enfrente, Solari bien por convencimiento; bien por el guión del adversario, el caso fue que tiró del otrora clásico 4-4-2; siendo Seoane la pareja de baile arriba con Cristo. Una circunstancia cuanto menos curiosa, que nadie podía prever en verano, con Campuzano y Dani Gómez en el banquillo.

El partido estuvo donde quiso el cuadro visitante. Los locales tenían más el balón, pero tocando en su campo y estérilmente por las alas. Cuando había que penetrar por dentro y tratar de hacer daño, los jugadores navalcarnereños ganaban la partida a los mirlos blancos, por lo que Isma Gil veía el partido plácidamente. Algo más inquieto estaba Belman, que en los primeros minutos vio como el Navalcarnero rondó algo el área a la contra, con algún centro peligroso que no encontró rematador.

Cumplido el cuarto de hora, se adelantaron los visitantes. Cidoncha recibió un balón largo en el interior del área, ganó la línea de fondo, y desde allí, sin ángulo, batió a Belman por alto y el lado contrario. Un golazo del centrocampista rojiblanco, que de este modo se desquitó de su lesión hace dos temporadas en el Di Stéfano, cuando vestía la camiseta del Rayo Majadahonda.

Con el 0-1, los forasteros crecieron en su idea, y retrasaron metros. Dejaron de asomarse al área rival, centrando todos sus esfuerzos en no dejar avanzar al Castilla. Y lo consiguieron los de Calero, porque aunque los madridistas rondaban el área, no les creaban peligro. Salvo un par de centros a balón parado que repelió Isma Gil con un poco de adorno, poco eran capaces de hacer los futbolistas locales, aunque antes del descanso, lograron nivelar la contienda. Tras una jugada individual de Quezada, éste habilitó a Reguilón que había subido la banda, y desde el interior del área levantó la cabeza, viendo como entraba en el segundo palo Cristo. Desde allí, entre el canario y Jesús enviaron el balón al fondo de la portería. Poco después, Isma Gil si tuvo que lucirse en un disparo de Óscar desde fuera del área para evitar el 2-1; en la última acción reseñable del primer tiempo.

La segunda mitad resultó más abierta. El Navalcarnero metió más espacio entre sus líneas, y esto derivó en que el juego aguerrido que estaba frenando a los locales desapareció. El Castilla comenzó a gustarse más con el balón, jugando ahora sí en campo rival, con más rapidez y capacidad de sorpresa. Además, desde el primer minuto tras el paso por vestuarios, los de Solari se mostraron mejores, pudiendo anotar Cristo a los cuarenta segundos, con un disparo desde la frontal. Los visitantes perdieron el control del partido, y aunque no se puede decir que los blancos arrollaron a los rojiblancos; si es cierto que solo las paradas de Isma Gil (la mayoría en tiros lejanos)  a Óscar (el talaverano fue una pesadilla en el tiro lejano) mantenían con vida a los visitantes. El meta vallecano le quitó dos goles a la perla blanca, antes de que el filial se pusiese por delante al filial.

Corría la hora de partido, cuando tras un saque de banda en el área local, Seoane inició la contra por la banda derecha, corriendo desde el centro del campo hasta el interior del área. En la carrera, Stevens, su par, resbaló, entregando el madridista el balón a su compañero Franchu. Éste, casi desde la línea de fondo puso el balón atrás, donde Cristo en el segundo palo no tuvo más que empujarla para hacer el 2-1.

El gol, lógicamente fue un jarro de agua fría para los de Julián Calero, que por momentos parecían groguis sobre el césped. El técnico, trató de hacer reaccionar a su equipo agotando los cambios, pero no fue hasta que llegó ese pizca de fortuna necesaria cuando realmente reaccionó el cuadro rojiblanco. Faltaban trece minutos para el final, cuando Manu Hernando (único jugador local amonestado) veía una justa segunda cartulina amarilla. En esa falta, botada por Gonzalo Ónega que salió en ese preciso instante, el balón tocó en la barrera y Belman cantó. El balón rebotó en el palo, y Barbosa desde el suelo trató de rematar. La bola salió de nuevo rechazada, y le cayó a Jesús libre de marca. El central remató forzado por como le vino el balón, tocó en el interior del larguero, botó sobre la línea, y acabó entrando.

Con el dos a dos, el Navalcarnero despertó de su letargo, y se volcó sobre el campo rival, aprovechando su superioridad numérica, buscando el tanto de la victoria. Éste pudo llegar por mediación de Edgar, con un disparo alto. Finalmente, fue un canterano blanco como Stevens, el que a ocho para el final, desde unos treinta y cinco metros, escorado por su banda, soltó un zapatazo que se coló por toda la escuadra contraria, ante el asombro de todos los allí presentes.

De nuevo por delante en el marcador, Julián Calero volvió a retrasar a su equipo, juntó líneas, e impidió la ofensiva local. El partido se convirtió en un correcalles, con balones despejados de un campo a otro. Al igual que ocurriera la temporada pasada, Solari partió a su equipo en dos, con un paquete de delanteros y otro de zagueros, sabiendo que solo buscando el error del contrario iban a ser capaces de generar peligro.

Pero éste no llegó, y los tres puntos se marcharon para el Mariano González, que con cuarenta y cuatro puntos, y la permanencia asegurada, puede comenzar a soñar con objetivos más ambiciosos. El primero el de la Copa del Rey. Por su parte, el Castilla vio como volvía a caer derrotado en su estadio seis meses después (solo perdieron en el debut liguero frente al Majadahonda), y tratará de cerrar la temporada lo más dignamente posible, y sobre todo, con la menor mediocridad posible.

RM CASTILLA
Belman; Álvaro Tejero, Manu Hernando (AA 76’), José León, Reguilón; Franchu (Jaime 80’), Jaume (Fidalgo 84’), Óscar, Quezada; Seoane (Dani Gómez 87’) y Cristo.
NAVALCARNERO
Isma Gil; Stevens, Álex González, Jesús (A), Jose Antonio (A); Cifo (Fran Santano 56’), Alonso (Edgar 67’), Sergi Molina, Cidoncha (A), Barbosa (Gonzalo Ónega 77’); y Joaquín.
GOLES 0-1 Cidoncha (17’); 1-1 Cristo (44’); 2-1 Cristo (60’); 2-2 Jesús (77’); 2-3 Stevens (82’).
ÁRBITRO Conejero Sánchez, colegio extremeño.
INCIDENCIAS Alfredo di Stéfano, 750 espectadores.
Los Importantes 2017/2018
NAVALCARNERO
3.  Isma Gil
2. Jesús
1. Stevens
E: Julián Calero 2

2 comentarios

  1. Pensar en la copa del rey no debe ser el objetivo,con la salvación en el bolsillo,la marcha del equipo,y tal como está la tabla,el Naval puede y debe aspirar a todo,el objetivo del play off ya no es un sueño,es una realidad.
    !!VAMOS VECINOS!!

    • Gracias vecino, ahora con la salvación, toca disfrutar de estos partidos que nos quedan. El objetivo es ir a pasarlo bien al estadio, estar relajados y que nos toque el bingo jeje

Dejar respuesta

Escribe tu comentario
Por favor, introduce tu nombre

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.