El primer partido del año nos deparaba un derby madrileño, para despedir la primera vuelta. Un derby marcado por la igualdad, al que los dos llegaban con inercias completamente distintas; y en el que vieron como finalizaban sus rachas. El Sanse volvió a ganar tras cinco jornadas; mientras que el Navalcarnero hincó involuntariamente la rodilla tras los mismos partidos.

El choque tuvo más intensidad, lucha y pelea que fútbol. Caracterizado por la igualdad reinante en la categoría, los locales tenían y tocaban algo más el balón, pero sin apenas diferencias. Los de Manolo Cano parecían querer llevar el peso del partido, pero tampoco pudieron/supieron. El Navalcarnero cerraba bien filas y presionaba bien el intento de salida del balón de los sanseros.

Dado este desarrollo de partido, el encuentro no resultaba muy entretenido para el espectador. Aunque los veintidós futbolistas derrochaban un esfuerzo físico importante, el balón circulaba más bien a trompicones, sin crear mucho peligro. Eso sí, en cuanto a llegadas al área y claridad a la hora de centrar o intentar crear peligro, el Sanse fue superior, aunque sin dar trabajo a Diego Conde. Los tres remates que tuvieron los blanquirrojos antes de adelantarse en el marcador, se les fueron directamente fuera a Castel, Perales y Agüero.

Mediado el primer tiempo, los locales se adelantaron en el marcador. Tras un despeje hacia Diego Conde que se quedó corto, Christian Perales se llevó el balón, rematando forzado ante la salida del cancebero, que despejó como pudo con los pies, quedándosele el balón atrás. Cuando el portero se giró para atrapar el balón, llegó en última instancia Fran Pastor para ganar la acción. Tras avanzar con el balón, el siete sansero cedió el balón a Satoca a la altura de la frontal del área chica; marcando éste prácticamente a placer sin portero el 1-0.

El gol no hizo cambiar el desarrollo del juego. Si acaso el Navalcarnero ganó unos metros sobre el césped, pero sin que el juego variara. La pelea, la lucha y la intensidad ganaban la partida al fútbol fluido; y aunque los dos equipos rondaron algo más las áreas, los porteros eran poco más que unos meros espectadores. Aunque antes del descanso, Sergio Castel tuvo el segundo, tras recibir el balón en la frontal del área tras un saque de banda; pero el cuero se le estrelló en el larguero al pichichi blanquirrojo.

Al segundo tiempo, saltaron mejor los visitantes. Tras el paso por vestuarios, Del Pozo le dejó su sitio en el campo a Fran Santano. Fran Garrido no modificó el sistema, pero los navalcarnereños saltaron al segundo acto con otro aire. Dando un paso al frente, los visitantes comenzaron jugando más en campo contrario y pisando área. Pero al igual que les ocurrió en el primer tiempo, a la hora de finalizar y de dar el último pase, los rojiblancos (vestidos de amarillo), no andaban finos, y no lograban crear peligro real. Algo similar le pasaba al Sanse, que creó más peligro con espacio para correr al contragolpe, sin dar tampoco trabajo a Diego Conde.

El partido iba pasando lentamente, y aunque ambos técnicos movieron pronto el banquillo para tratar de cambiarlo y llevarse el partido a su terreno, el juego se fue embruteciendo. Sin llegar a ser un partido sucio, pero cada vez con más faltas; más interrupciones; más parones… En definitiva, el partido iba perdiendo ritmo, algo que beneficiaba a los locales; no porque esa fuese su intención, sino porque eran los que iban por delante en el marcador y jugaban con el tiempo a favor.

En los últimos diez minutos, el Navalcarnero se volcó. Sin ser un torrente de fútbol, y más a base de intención y corazón que fútbol, los visitantes terminaron de adelantar líneas buscando no marcharse de vacío, sin éxito. Aunque los de Fran Garrido ganaron en presencia en área rival, los locales se defendían bien, sin sufrir; puesto que la única ocasión fue un centro-chut de Esnaider sobre la línea de fondo que repelió Xabi Irureta por alto. Además, los de Manolo Cano encontraron espacios a la contra, y aunque apenas lograron finalizar (Manu Jaimez recuperaba muy bien la posición), si tuvieron algún remate con peligro para cerrar el partido.

Y así es como vino el segundo tanto sansero. Ya en tiempo de prolongación, Christian Perales bajó un balón largo procedente de un despeje. Tras pinchar el balón, una vez adelantado a los centrales, puso dirección a la portería. Ante la media salida de Diego Conde, encimado por el cancerbero y siendo seguido de cerca por Jaimez, levantó el balón con clase con la diestra, pasando el cuero por encima del portero hacia el segundo palo, anotando el segundo.

Con el segundo gol local acabó un partido, que sirve al Sanse para romper su mala racha, y cerrar una magnífica primera vuelta con treinta puntos; a costa de un Navalcarnero, que vio truncado su progreso de las últimas jornadas, pero con unos guarismos que en caso de repetirse en la segunda vuelta, probablemente le den la permanencia.

SANSE Xabi Irureta; Rubén Valverde, Álvaro Zazo (A), Bruno Rivada, Mario Sanjurjo; Fran Pastor (Galindo 80’), Pablo Martínez (Andy Escudero 67’), Satoca (A) (Nico Kata 61’) (A), Agüero; Sergio Castel (A)y Christian Perales.
NAVALCARNERO
Diego Conde; Stevens, Manu Jaimez (A), Álex González (A), Jose Antonio; Joya (Abu 77’), Del Pozo (Fran Santano 46’) (A); Ángel Auñón (Ayoub 83’), Astray, Mena; y Esnaider.
GOLES 1-0 Satoca (26’); 2-0 Christian Perales (92’).
ÁRBITRO Sánchez Sánchez, colegio extremeño.
INCIDENCIAS JDH-Matapiñonera, unos 300 espectadores.
Los Importantes 2018/2019
SANSE
NAVALCARNERO
3. 3.
2. Agüero 2. Manu Jaimez
1. Fran Pastor 1. Fran Santano
E: Manolo Cano 1 E: Fran Garrido 1

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