Carlitos, jugador del Sanse

El pasado 1 de noviembre, el Sanse vencía 0-3 en el campo del Cerceda. Un triunfo que fue mucho más allá de los tres puntos. En el minuto 85 saltaba al terreno de juego Carlitos, en sustitución de Rubén Mesa. Un momento muy emotivo debido a la historia del delantero, de 28 años, que este pasado mes de julio fichaba por el equipo sansero. “Fue lo que estaba soñando durante todo el tiempo de baja, fue muy emocionante”, reconoce el jugador.

Fue la culminación a un camino que comenzó hace unos meses, cuando le fue detectado un tumor testicular: “Fui a una revisión porque me noté un bulto en un testículo. Los médicos me dicen que tengo una lesión testicular y que hay que operar de urgencia, me dicen que es un tumor y que hasta que no lo extraigan y lo analicen no saben de qué tipo es. En mi caso, lo peor fue la espera sin saber los resultados”.

Su historia la hizo pública el propio jugador a través de las redes sociales, ya que cree que su ejemplo puede servir para quienes estén pasando por un proceso similar. De hecho, a él mismo le valió mucho el caso del jugador del Athletic Yeray: “Hay muchos casos de futbolistas porque es un tumor común en gente joven. Que personas tan conocidas cuenten su día a día la enfermedad ayuda mucho a gente como yo. En pleno tratamiento mío le dieron el alta a Yeray Álvarez y eso me ayudó muchísimo y como yo, seguro que se sintió así mucha gente”.

Uno de los principales apoyos en este proceso ha sido su familia. “Imagínate, se lo tomaron fatal. Creo que yo intentaba ser fuerte y positivo por ellos. Los días son muy largos y aunque intentes ser optimista tienes momentos que te pones en lo peor. La que más me ha ayudado ha sido mi novia. Está embarazada de 8 meses y en vez de cuidarla yo a ella, me ha cuidado ella a mí”.
Carlitos, con un balón junto a una de las porterías de Matapiñonera. FOTOS: Deborah Iraurgui

Los que no supieron de su enfermedad hasta la recta final fueron algunos de sus amigos y compañeros en el fútbol: “Quería llevar la enfermedad de una forma discreta. Tengo la gran suerte de tener muchos y buenos amigos en el mundo del fútbol y llamarles para decirles lo que me pasaba y dejarlos mal me parecía que no era lo correcto. Quería contárselo todo cuando me hubiera curado a través de un sms, para que fuera una alegría en vez de algo tan malo. Muchos me han echado la bronca por no contárselo”. En eso, sus actuales compañeros fueron una excepción: “Rápidamente, al saber lo que tenía, mandé una nota de voz contando todo al grupo de whatsapp que tenemos en el Sanse, me salió así. Me han ayudado muchísimo, siempre les estaré agradecido”.

A Carlitos también le ha servido pensar en el futuro y en ponerse metas: “Me ha ayudado muchísimo pensar en lo que haría cuando estuviera recuperado. A la gente que esté como yo le diría que nunca dejen de luchar, que sean positivos, que estén con su gente y que, gracias a Dios, hoy en día hay muchos adelantos y muchísima gente sale adelante. Que piensen en sus planes de futuro si eso les ayuda y, como me dice un amigo, siempre sale el sol”.

Ahora ya ha participado en los dos últimos partidos del equipo -cinco minutos ante el Cerceda y dos contra el Toledo-. Un primer paso para volver a ser el jugador que fue tras haber ganado esta dura batalla: “Me va a costar coger el ritmo de los compañeros, pero lo conseguiré. Lo que me falta de físico para llegar al 100% lo contrarresto con ilusión. Para mí, ir cada mañana a entrenar es una felicidad enorme”.

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