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| El Getafe volvió a hacer historia. | Foto: archivo. |
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El Coliseum ya puede presumir de una noche épica por Europa. Los azulones se dieron un festín a costa de un AEK de Atenas que no se encontró en ningún momento del encuentro y que sucumbió ante un Granero que se dio a conocer ante toda Europa.
Durante toda la semana tanto el Cata Díaz como el Pato (ambos hoy suplentes pensando en la cita del próximo domingo en el Bernabéu) avisaron de que el Getafe no debía salir a especular, sino que había que ir a cerrar la eliminatoria lo antes posible. Y esa filosofía que imperó toda la semana en el conjunto del sur de Madrid se impuso sobre el campo. Desde el minuto inicial fueron los locales los que llevaron el peso del partido al compás de Rubén De la Red. A ambos extremos tenía dos puñales como Granero y Pablo Hernández, de cuyas botas salían internadas y pases que llevaban serio peligro hacia la portería griega.
El primer susto que dio el Getafe fue en el minuto 21, cuando Pablo Hernández colgó un balón desde la derecha que se pasea por el área pequeña y que Granero, un poco forzado, remata por encima del larguero. Seguían siendo los locales los que creaban peligro y esta vez fue Braulio, que en una contra abrió el balón a la banda derecha por donde aparecía una vez más el incombustible Pablito Hernández, que volvía a centrar y en esta ocasión era De la Red quien aparecía en el segundo palo para rematar alto.
Pero sería en el descuento cuando el Getafe lograría abrir el marcador y poner tierra de por medio en la eliminatoria. Un centro medido del rumano Cosmin Contra lo aprovechó el Pirata en el segundo palo para adelantar de cabeza a los azulones.
Tras la reanudación fue otra vez el Getafe quien seguía teniendo las ocasiones para sellar definitivamente el pase a la siguiente ronda. En los primeros minutos del segundo tiempo, De la Red con un disparo potente y colocado desde la frontal, Mario de cabeza tras saque de córner y Pablo Hernández con sus centros desde la derecha, seguían perdonando la sentencia a los helenos.
Tras este empujón inicial, el Getafe se apagó un poco, permitiendo al AEK venirse arriba. El partido se abrió y el entrenador griego Kostenoglou dio entrada en el campo a Ismael Blanco, autor del gol del empate en el Olímpico de Atenas. Pero era más un quiero y no puedo, que se reflejaba sobre todo en la figura del brasileño Rivaldo, al que la edad ya le pasa factura.
Pero a la falta de inspiración en los últimos metros de los atenienses, se unía una defensa y un portero muy serios durante toda la noche.
Pasaban los minutos y Laudrup ante la inoperancia helena y pensando en la próxima cita liguera se permitió el lujo de dar descanso a dos hombres como Celestini y Albín, que presumiblemente estarán en el once del Bernabéu.
No fue hasta el minuto 80 cuando se produjo la jugada clave. Una falta botada magistralmente por Granero se estrellaba en la cruceta de la meta de Moretto y el rechace lo recogía el propio jugador getafense, que era derribado dentro del área por Nsaliwa. Contra rápidamente cogió el balón para lanzar la pena máxima. El rumano provocaba la nota emotiva de la noche al celebrar el gol con los dedos apuntando al cielo, dedicándoselo a su padre, fallecido horas antes del encuentro.
Apenas cuatro minutos después, Licht en una internada por la izquierda, llega a línea de fondo y pone el balón al segundo palo donde el rumano Contra controla mal, pero el rechace lo aprovecha Braulio que fusila a Moretto, desatando la euforia en el Coliseum.
Al final los olés y la ola fueron los protagonistas en Getafe, para festejar que los locales siguen haciendo historia en su andadura por Europa. El próximo rival que espera es el Benfica portugués de José Antonio Camacho. |