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| El Getafe volvió a escribir una página muy importante en su historia.
Foto: Diego Vergés. |
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Pasarán los años y se recordará el gran partido vivido anoche en el Coliseum Alfonso Pérez. Ese equipo pequeño y carismático que ha hecho vibrar a todos los españoles durante su andanza en la Copa de la UEFA sucumbió heroicamente ante el todopoderoso Bayern de Munich. Los azulones plantaron cara en todo momento a un equipo tetracampeón de Europa, con una plantilla repleta de estrellas y supieron recuperarse una y otra vez de las continuas adversidades con las que se encontraron.
El partido arrancó con una acción que lo condicionó por completo. El colegiado suizo Massimo Busacca mostró en el min.5 una tarjeta roja a De la Red por un riguroso agarrón a Klose. Ribéry fue el encargado de botar la falta que se estrelló en el palo y Luca Toni aprovechó el rechace para aniquilar al Pato, pero el árbitro invalidó el gol porque el ariete italiano se ayudó del brazo para controlar el balón. Laudrup reorganizó el equipo colocando a Cortés de central y a Contra en el lateral derecho.
A este inconveniente inicial, se le sumó minutos después la lesión muscular de Uche, que dejó su lugar en el terreno de juego a un Belenguer mermado por una lesión que arrastra en las últimas fechas como consecuencia de la acumulación de partidos.
El Bayern tomó el peso del partido tímidamente, no por fútbol, sino más bien por superioridad numérica. Pero los alemanes no creaban apenas peligro pues no tenían profundidad. Simplemente se limitaron a mover el balón de un lado al otro en el campo del Getafe y a centrar balones buscando la envergadura de Luca Toni dentro del área.
Esta situación, más que demérito de los bávaros, era fruto de la excelente colocación en el campo de los locales, que supieron esperar atrás ordenados e intentar salir, siempre jugando el balón con mucho criterio, en contragolpes para poner en apuros la meta defendida por Oliver Kahn.
De este modo llegó el primer gol al filo del descanso tras una cabalgada del rumano Cosmin Contra por la banda derecha. Tras deshacerse de dos alemanes se internó en el área muniquesa y fusiló a Kahn, que nada pudo hacer por evitar el gol. Y así terminó la primera parte, con sorpresa, pues el Getafe no sólo aguantaba las envestidas del Bayern, sino que además se iba con ventaja al vestuario.
Tras la reanudación, el Bayern salió más enchufado y dispuesto a ir a por el partido. En el min.49 otra vez el colegiado suizo invalidó un gol a Toni, esta vez por empujar a Belenguer a la hora del remate.
Los alemanes no cesaron en su empeño y continuaron jugando tal y como lo hicieron en la primera parte.
Conscientes de su poderío físico buscaron al Geta en balones colgados y jugadas a balón parado, pero los locales una y otra vez desbarataban el peligro, impidiendo que tanto Klose como Toni remataran con comodidad.
El Getafe en el ecuador de la segunda parte pudo sentenciar el encuentro. Una contra de los locales dejó sólo a Braulio delante de Kanh, pero cuando ya había superado la salida del portero germano y se disponía a empujar el balón hacia las mallas sufrió un resbalón que le impidió poner el 2-0 en el marcador.
A falta de 15 minutos para el final, Ottmar Hitzfeld sacó toda su artillería pesada, introduciendo en el campo al joven Podolski, uniéndose a Toni y Klose en la punta de ataque alemana.
Y con tanta dinamita arriba era normal que llegase el empate del Bayern. A un minuto del final del encuentro, Ribéry se beneficia de un despeje de Cortés y bate al Pato, provocando la prórroga.
Pero si este Getafe se caracteriza por algo aparte de su gusto por un fútbol de toque exquisito, es por su garra y su fortaleza mental. Y es que en el primer minuto de la prórroga Casquero con uno de sus obuses volvía a adelantar al Eurogeta. Pero el éxtasis iba a llegar al Coliseum dos minutos después. Braulio iba a aprovechar un error de Lucio tras un centro de Mario Cotelo desde la derecha para colocar el 3-1 en el casillero.
La locura se desató en la capital del sur. Se empezó a jalear los olés de turno y la ola azulona empezó a recorrer todo el estadio fruto de la euforia y de verse superando claramente a un coloso de Europa.
El Bayern de Munich se volcó a la desesperada en la segunda parte de la prórroga en busca de un empate que le daría la victoria en la eliminatoria. En el minuto 114 el internacional italiano Luca Toni recortaba distancias al rematar a gol un balón muerto que se le escapó al Pato. Y cuando ya expiraba el partido, en la última jugada, Luca Toni empataba de cabeza para los bávaros, poniendo así fin al sueño continental azulón.
Nadie se lo creía, pero en el último suspiro del choque el Getafe había sido eliminado. Los jugadores lloraban impotentes sobre el césped y el público incrédulo veía cómo su equipo, el equipo de todos los madrileños, y por qué no, el de todos los españoles, era apeado de un pase a semifinales que mereció por juego, ganas e ilusión.
El fútbol es así de caprichoso e injusto. Pero todo lo que la vida te quita un día te lo devuelve más adelante y el Getafe ya espera ansioso la final de Copa del próximo miércoles. Este equipo y estos grandes jugadores se merecen una recompensa por su trabajo, juego y sacrificio, y ese premio está cerca. |